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Madoff dice se sentía obligado a dar ingresos a cualquier precio

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Bernard Madoff, que consiguió una reputación en todo el mundo por dar rentabilidades constantes a sus inversores año tras año, finalmente admitió que todo era una mentira y explicó que se sentía obligado a ofrecer resultados "a cualquier precio".

Si sus miles de clientes esperaban un explicación profunda de por qué lo hizo, quedaron decepcionados.

Este canoso gestor de fondos, vestido de gris tal y como acostumbra, reveló muy poca emoción, y ofreció una disculpa y una explicación en un monólogo de 10 minutos ante el tribunal.

Aunque dijo que agradecía la oportunidad de hablar no se paró en los motivos que lo llevaron a montar un fraude piramidal que hizo desaparecer 64.800 millones de dólares (unas 50.800 millones de euros), según las estimaciones más recientes de los fiscales.

Un fraude piramidal implica que los inversores reciben ganancias por el dinero que aportan los nuevos clientes.

Madoff dijo que quiso mantener contentos a los inversores con buenos ingresos y que, una vez que comenzó, no pudo parar.

"Si bien nunca prometí una tasa específica de ingreso a ningún cliente, me sentía obligado a satisfacer las expectativas de mis clientes a cualquier precio", dijo el jueves, leyendo de pie una declaración con voz firme.

Madoff testificó ante el juez, que aceptó su declaración de culpabilidad por 11 delitos y lo envió a la cárcel. El testimonio, sin embargo, entró en contradicción con la versión de los fiscales.

Sus comentarios también enojaron a algunos inversores, que no creían que sus disculpas fueran sinceras.

"Es sólo lo que dice cualquier persona culpable", dijo Judith Welling, de 70 años, que invirtió más de 1 millón de dólares con quien una vez fue presidente del consejo de administración del Nasdaq.

Sentada junto a su esposo, Welling suspiraba a veces y sacudía la cabeza por la frustración, mientras veía a Madoff a través de un vídeo en otra sala aparte del tribunal federal de Manhattan.

Según lo que contó Madoff, la trama comenzó cuando los mercados financieros se enfrentaban a una recesión en Estados Unidos y recibía nuevos depósitos de clientes institucionales, que se sintió obligado a aceptar.

Y para mantener a los inversores contentos se comportó de manera criminal. Inventó una estrategia de inversión ficticia que promocionó entre los inversores, y luego ofreció declaraciones financieras falsas para que pensaran que conseguían los resultados de inversión "que yo creía que esperaban".

Madoff dijo que esperaba poner fin a la situación rápido, pero que se descontroló.

Su relato entra en conflicto con el que los fiscales han hecho en los documentos judiciales. Madoff dice, por ejemplo, que "por lo que recuerdo" el fraude comenzó a principios de la década de 1990.

Los fiscales lo fechan en la década de 1980 e incluso antes.