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"En el Madrid somos cromos que cansamos"

El Bernabéu despide a 'Il Due'. Diez años de entrega en el Madrid. Esta noche recibirá la última ovación de su público

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Dos Copas de Europa, cuatro Ligas, una Intercontinental, una Supercopa de Europa y tres de España. 53 veces internacional. Míchel Salgado deja el fútbol español con un amplio palmarés a sus espaldas. También con alguna mancha que le perseguirá allá donde vaya (una entrada por detrás cuando jugaba en el Celta lesionó de gravedad al atlético Juninho). Pero tiene motivos para marcharse orgulloso al Blackburn Rovers.

¿Por qué Inglaterra para acabar?

Es un buen final. Después del Madrid, no quería ir al Bernabéu con un equipo español. Podía haber elegido un retiro dorado en Qatar, pero al segundo o tercer entrenamiento con el nivel tan bajo de fútbol me iba a cagar en la leche. Con casi 34 años aún quería competir y buscar experiencias con el idioma y el país.

¿Por qué no jugará unos minutos ante el Rosenborg?

No puedo, al haber firmado ya con el Blackburn. Además, también sería duro para el míster, que quiere poner su equipo ideal. Lo malo es que no puedo vestir la camiseta. Será un homenaje discreto en la banda, pero lo que me importa es despedirme de la afición.

¿En la banda derecha?

Eso seguro.

¿Recortará césped?

Ya me gustaría, pero me mata el jardinero.

¿Qué jugada hubiera preferido para una ovación, una carrera por la banda y un centro de rosca o un cruce defensivo al límite?

Una buena carrera, de esas de 60 metros, como la que hice ante el Liga de Quito. Ese tipo de cabalgada que le gusta al Bernabéu.

¿Cuál es su recuerdo más importante?

Quizás, una eliminatoria con el Bayern, cuando le pasé un balón a Zidane, que marcó de cabeza, y en la siguiente jugada saqué un balón debajo de los palos. Empezaron a corear mi nombre y eso es precioso.

Donde no podía llegar con la técnica, usted llegaba con el sacrificio.

Se habla mucho de la calidad, pero para jugar de lateral derecho la calidad se ve en otras cosas, no en cuatro bicicletas. Lo que sí es verdad es que mis ganas de triunfar, de dar lo máximo en cada partido y entrenamiento, hicieron que lograra lo que he logrado.

¿Cómo se digiere la pérdida de importancia cuando se ha sido indiscutible?

Como un paso natural de la vida. Tenía que llegar. Lo he asimilado, aunque por mi carácter siempre me he cabreado si no juego. Al principio lo pasas mal, pero la vida es así.

¿Y cuando la grada empieza a murmurar su final?

El Bernabéu siempre me ha respetado. Unos opinan que tu ciclo terminó y otros que no, pero sí es verdad que los jugadores, sobre todo los del Madrid, somos cromos que cansamos. Llega un momento en que lo que haces bien, es normal, y lo que haces mal, canta más. Lo importante es tener la mente fuerte y eso es lo que hizo que yo pudiera estar diez años en el Real Madrid.

¿Cómo le sentó cuando se lo comunicaron?

Tu mente espera algo así, se prepara para ello, pero cuando llega no lo quiere asimilar. Los dos primeros días fueron los peores. Luego, en frío, entiendes que es lo mejor para cerrar un gran ciclo y seguir compitiendo. Despedirme con la cabeza alta es un orgullo.

¿Se veía aún con sitio?

Estaba muy contento con la pretemporada. Los jugadores siempre nos vemos con sitio, y eso es un problema. Estaba convencido de poder ayudar.

¿Cuál fue la etapa en la que más disfrutó?

Todos los entrenadores me han enseñado algo, pero Del Bosque ha sido con el único que he tenido una relación intensa e incluso afectiva y con el que lo he ganado todo. Pero no borro ninguna de las experiencias, ni positivas ni negativas que he tenido en el Madrid. Han sido 10 años perfectos en lo bueno y en lo malo.

Del Bosque dijo una vez que los líderes naturales de aquel equipo eran McManaman y Geremi.

McManaman es un tipo a estudiar. Siempre venía con esa sonrisa, con chanclas o descalzo a comer al hotel, un tío que sabíamos que iba a rendir al máximo en los partidos de alto nivel. Geremi era un africano gracioso. Le llamábamos Gitap. Un día jugó por delante de mí y cuando llegamos a la ducha me dijo: es que tú a mí no me la pasas y cuando juega Figo sí se la das.

¿Qué cachondo le bautizó Garrincha?

Es que marqué dos goles seguidos y menudo cachondeo hubo en el vestuario. Sobre todo Raúl, que encima se lo inculcó a los fisios. En el equipo me lo llamaban todos cada vez que hacía una jugada por la derecha. Pero ya me gustaría haber tenido la velocidad y el regate de Garrinha. Aún seguiría jugando en el Real Madrid.

Cristiano no acaba de arrancar.

Lo he hablado con él, incluso ahora por teléfono. Es un chico joven que ha hecho ya mucho en el fútbol y al que se le va echar encima incluso el peso de la crisis. Y no tiene por qué cargar con eso. Tampoco se va a aclimatar en dos días a la vida española y al fútbol español. Igual que a mí me va a costar, con toda mi experiencia, adaptarme al inglés. Se tiene que quitar presión, evadirse y jugar más fácil de lo que juega normalmente. Tiene que jugar tranquilo, suelto. Cuando se sienta importante y con confianza, será el que esperamos.

¿Y el acoso de la prensa rosa?

Eso lo ha vivido Beckham, Zidane, incluso algunos de nosotros a menor escala. Se tiene que acostumbrar. Es una de las cosas malas que te da jugar en el Madrid, su vitola. Cuando me preguntan si valdrá para jugar en el Madrid, antes hay que ver cómo tiene su mente, si es fuerte. No vale con la calidad. Hay que aguantar las críticas, que aquí son feroces. Salir al Bernabéu y dar la cara; levantarse y cambiar las críticas. Si te hundes al primer palo, igual en calidad vales, pero mentalmente no.

¿Por qué dice que le va a costar adaptarse a la Premier por lo que ha visto en dos entrenamientos?

Porque toda mi vida he estado acostumbrado a que el portero, cuando saca, cuente con que me abra a la derecha, y el lateral zurdo, a la izquierda y salgamos jugando. Aquí me dicen que no, que me vaya arriba a esperar el saque en el medio del campo.

¿Roberto Carlos?

El padrino de mi hija, con eso le digo todo.

¿Zidane?

Un cisne jugando al fútbol.

¿Raúl?

El jugador que me llevaría a todas la competiciones, incluso a las de playa.

¿Ronaldo?

Potencia y definición exagerada. El mejor nueve que vi.

¿Makelele?

Un pulmón, un fenómeno clave del ciclo ganador. Daba libertad a los virtuosos.

¿Casillas?

El portero por excelencia del Real Madrid, el cerrojo.

¿Hierro?

El gran capitán y el jugador 4x4, lo hacía todo bien.