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El Madrid exhibe su madurez

Los de Messina tumban al vigente campeón de la Euroliga

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El rival obligaba a una prueba de madurez. Tras el Panathinaikos, el actual campeón de Europa, el equipo que sólo propone un baloncesto valiente, el Madrid debía terminar de afirmar sus creencias. Discriminarse entre un grupo que se sabe mover con éxito en la ACB o creerse algo más. Un estadio que con Messina sólo implica ganar la Euroliga. Para eso le fichó el Madrid. Para ganar siendo sincero con el juego obligando a cada jugador a ser sincero consigo mismo. Una exigencia con la que su grupo se ha comprometido sin ambages.

Porque, a falta de centímetros, los bajitos nunca bajan los brazos. Es su forma de ofrecerse al sacrificio del rebote ante jugadores que, como ayer Pekovic, alcanzan los 2.10 metros. En sus brazos tatutados, Panathinaikos quiso cercenar la gama de sensaciones del Madrid. Su dominio en la pintura ayudaba a Spanoulis a encontrar una solución en cada inicio de circulación.

La comodidad griega para sumar puntos (12-21, min. 10) se quedó sin argumentos en cuanto el Madrid ajustó su defensa y Spanoulis, exhausto, desapareció del juego (18-23, min. 12). Los de Messina aprovecharon el cambio como si fuera una señal para despertar su identidad. El acierto de un triunvirato que se siente cómplice (Kaukenas-Llull-Labrinovic) empezó a dibujar la sonrisa de Messina, mientras Vistalegre entendió que este Madrid se ha desprendido de su calamitoso pasado reciente, el que no tiene cabida con Ettore.