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Madrid se vuelca con Farruquito y su espectáculo "Puro"

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El bailaor Juan Manuel Fernández Montoya "Farruquito" mostró por primera vez en Madrid su espectáculo "Puro", que sirvió para exhibir la energía de un artista entregado al arte y que, pese a su juventud, tiene tras de sí una exitosa carrera que ha retomado con mucha fuerza e ilusión.

La respuesta del público madrileño a la llamada de Farruquito fue sensacional porque todo el papel estaba vendido, desde hace días, para la esperada actuación del artista sevillano en Los Veranos de la Villa.

La puesta en escena de "Puro" destacó por su vistosidad. Sobre las tablas del escenario apareció el elenco de artistas que acompañó a Farruquito esta noche en Madrid. La presencia de ilustres cantaoras como La Tana y María Viznaga, nacidas al calor del barrio hispalense de las 3.000 Viviendas, presagiaban una noche de flamenco de altos vuelos.

El espectáculo comenzó con Manuel Molina al frente, quien se erigió en narrador de una historia sobre los caminos que llevaron al cante y al baile a coincidir en un arte tan antiguo como bello. El renovador del llamado nuevo flamenco y antiguo compañero de Lole fue el perfecto portavoz de esta noche de embrujo y danza.

"¡Te quiero puro, como el campo abierto!", exclamó Molina, quien apareció en distintas ocasiones para entonar algunas composiciones con el habitual "quejío" que caracteriza a este gran artista.

Primero el piano de Jaime Calabuch "Jumitus" y después el cante de Juan José Amador "El Rubio de Pruna" y Pedro "El Granaíno" anticiparon la llegada de Farruquito, que de un saltó pasó de las sombras al centro de un escenario que resistió el melódico pisoteo del esbelto bailaor.

El artista sevillano dejaba llevarse por el "tronío" de las voces femeninas antes mencionadas. Las cantaoras de mostraban zalameras cuando Farruquito se aproximaba al trío que completaba Encarnita Anillo.

Desafortunadamente los problemas técnicos deslucieron algunos pasajes del espectáculo del bailaor. Desde el principio algunos de los integrantes del cuadro flamenco parecían incómodos con los micrófonos inalámbricos que tenían ajustados a sus orejas; una circunstancia que provocó alguna que otra queja en el público.

Por tangos, alegrías o seguiriyas fue avanzando una velada donde brilló el personal estilo de Farruquito, quien pasaba del reposado baile al taconeo más bravo en un segundo, como si quisiera demostrar la facilidad con la que se puede pasar de la melancolía al éxtasis.

El primer espectáculo que tuvo a Farruquito como protagonista fue "Raíces flamencas" en 1995. Desde entonces el éxito acompañó al bailaor, algo que evidencian las buenas críticas que recibieron sus sucesivos montajes "La Len Varo", "Por derecho" o "Alma vieja". Sin embargo su carrera comenzó mucho antes, con apenas 5 años.

Precisamente el trabajo con el que debutó este niño prodigio tenía por nombre "Flamenco Puro", una obra con su abuelo Farruco como principal figura de un espectáculo que se estrenó en Broadway. Las similitudes entre ambos "shows" es evidente, pero lo que está claro es que Farruquito se ha propuesto continuar con la tradición y mantener intacto el espíritu de su estirpe flamenca.

El fin de fiesta llegó con todos los músicos vestidos de blanco: símbolo de pureza y de paz de un espectáculo que promueve el entendimiento entre todos los amantes del flamenco, sin distinciones y derribando los muros existentes de un arte hecho para todos los públicos.

"Quiero darlos las gracias a todos y pedir disculpas por los pequeños fallos técnicos. He hecho lo que he podido y he intentado estar al cien por cien porque sabéis que llevo mucho tiempo sin bailar", concluyó Farruquito mientras recibía una larga ovación del auditorio madrileño.

La actuación de Farruquito puso fin a dos semanas de flamenco en Los Jardines de Sabatini, que recibieron la visita de los mayores exponentes de un género que representa una forma de entender la música con las raíces y la tradición muy presentes.