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Madrugada de fin de semana para confesar números rojos

Se extiende la práctica de informar a deshoras a la CNMV de datos negativos

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Los últimos resultados anuales del promotor fotovoltaico Solaria se conocieron a las cuatro de la mañana de un domingo. Los de la inmobiliaria Colonial y los del grupo textil Tavex Algodonera, en la medianoche de un viernes y un sábado, respectivamente. En todos los casos, había un denominador común: no había nada bueno que contar desde el punto de vista de las empresas. Colonial y Tavex reconocieron que habían entrado en pérdidas (en el caso de la inmobiliaria, los números rojos fueron multimillonarios), mientras que Solaria admitió un drástico recorte (del 89%) de su beneficio neto.

Son tres ejemplos recientes de empresas cotizadas en bolsa que, a través del cauce habitual, el sistema de alertas informáticas de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), dan cuenta de hechos que les perjudican en horas y días poco habituales.

Casualidad o estrategia de comunicación, no es algo nuevo: el cese de Luis Portillo, ex presidente de Colonial por imposición de sus bancos acreedores, se comunicó a última hora de la tarde del 31 de diciembre de 2007. Y la inmobiliaria Afirma (entonces, todavía se llamaba Astroc), que dio el aviso sobre el crack del ladrillo que estaba por venir, informó de sus primeras pérdidas, en mayo de 2007, casi a las 11 de la noche, con las ediciones de los periódicos cerradas o a punto de cerrarse.

En ocasiones, los datos que se difunden no son positivos ni negativos sino, quizás, incómodos para la empresa, que no se esfuerza demasiado en que se conozcan. Por ejemplo, el acuerdo de divorcio entre Acciona y Endesa, un contrato con más de 60 páginas, no se colgó hasta bien entrada la medianoche de un viernes. Y ese mismo día, los sueldos de la cúpula directiva de Santander en 2008 (subieron un 19%) figuraban en un documento enviado a última hora de la tarde bajo el epígrafe de 'información sobre los resultados del segundo semestre'. La entidad ya había presentado sus cuentas tres semanas antes.

En la CNMV dicen que los envíos a deshoras, que han aumentado con la crisis, ocurren 'muy puntualmente', y que muchas veces se deben a que las entidades cierran operaciones a última hora de la noche.

En el regulador no aclaran si se ha amonestado a las empresas en los casos en los que se ha detectado intencionalidad en el envío de la información a horas poco habituales sin causa justificada, ya que el organismo no comenta su actividad supervisora. Fuentes de la CNMV recalcan que no existe 'ninguna imposición' respecto a las horas en las que los llamados hechos relevantes (así se denomina a toda situación que pueda afectar a la cotización de una compañía) deben comunicarse.

En Estados Unidos, la normativa es diferente. Las empresas tienen desde las 9 de la mañana hasta las 5 y media de la tarde, de lunes a viernes, para mandar sus informes y todo lo relacionado con nuevas operaciones (con un margen de cuatro días) a la SEC, el equivalente a la CNMV.
En algunos casos, el horario se puede ampliar desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche, pero siempre en días laborables. No se admiten datos durante el fin de semana. Algunas empresas pueden intentar esquivar el bulto mandando sus informes en los últimos 15 minutos del viernes. Pero el margen es muy escaso. Los datos que recibe la SEC se cuelgan casi en tiempo real en una base de datos pública. Además, subraya un funcionario de la SEC, 'las bolsas, la prensa financiera, los accionistas están muy pendientes de la publicación de los resultados. Si no se hace a tiempo es peor que cualquier mala noticia'.

Las horas clave

Un recuento de los hechos relevantes remitidos a la CNMV en la primera quincena de este mes (cuando muchas compañías han presentado sus cuentas anuales) confirma que las horas en las que más documentos se cuelgan son la franja entre las 8 y las 10 de la mañana (la bolsa abre a las 9), con el 16% del total, y el intervalo entre las 17.30 (tras el cierre del parqué) y las 20.00 horas, con el 27%. En la media hora previa a la clausura del mercado, apenas hay comunicados (sólo 10 sobre un total de 250).

En España, la mayoría de las cotizadas utiliza un sistema de cifrado que permite que la web de la CNMV cuelgue los hechos relevantes de forma automática. Sin embargo, y hasta que el Ministerio de Economía publique una orden que hará obligatorio el registro telemático, algunas compañías (las más pequeñas) aún no lo emplean y siguen recurriendo al fax para que luego el personal del regulador publique los documentos en Internet.
El fax fue el sistema habitual en España hasta 1998, cuando se implantó el envío por e-mail. Y antes, se recurría a copias en papel, que los periodistas recogían en la sede del regulador, de día o de noche (los folletos de salida a bolsa siempre eran de madrugada). Eran otros tiempos, aunque algunas cosas no han cambiado tanto.

En Alemania, la Ley de Comercio de Valores obliga a las empresas que cotizan en Bolsa a publicar sus informaciones relevantes en forma de las llamadas “comunicaciones ad hoc”, informa Guillem Sans Mora desde Berlín. Antes de su difusión pública, esas comunicaciones tienen que pasar primero por la Oficina Federal de Vigilancia de Servicios Financieros (BaFin), que preside Jochen Sanio. La BaFin obliga a publicar esas comunicaciones “en la medida de lo posible” durante el horario de actividad bursátil, para que lleguen en una hora prudente a todo el mundo. Muchas se producen ya antes de la apertura de las Bolsas, para dar tiempo a reflexionar y actuar en consecuencia, al igual que en España. En el caso del ‘accelerated bookbuilding’ (colocación acelerada), la comunicación suele producirse incluso por la tarde, cuando están abiertas las Bolsas europeas y de EEUU. Otras se producen cuando la Bolsa está a punto de cerrar, o inmediatamente después de una reunión del consejo de vigilancia en el que se haya tomado una decisión relevante para los mercados.

La forma de actuar en Reino Unido es más automática y permite situaciones similares a las que ahora se dan en España. El organismo regulador, Financial Services Authority, introdujo en 2008 un sistema electrónico de compilación de información (Gabriel, en sus siglas en inglés). Más de 29.000 empresas lo utilizan para comunicar los datos requeridos incluso durante los fines de semana, informa Lourdes Gómez desde Londres.