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Mafiosos en Downing Street

La serie 'The Thick of It' popularizó de nuevo el humor político en la televisión británica

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En el principio de los tiempos de la comedia política británica, apareció Yes, Minister (y su secuela Yes, Prime Minister). Con su fino humor de pincelada, mostraba el inmenso poder del Civil Service el alto funcionariado que en Gran Bretaña es el corazón del establishment y su innata capacidad para retrasar las grandes decisiones. En definitiva, para que nunca cambie nada.

Era el principio de los años ochenta, con Thatcher en el poder, y la serie, a pesar de su inmenso éxito, ya se estaba quedando desfasada. De hecho, a Thatcher le encantaba. Ahí estaban los mismos mandarines (así les llaman aquí) contra los que estaba luchando para volver del revés a un país en decadencia.

En términos de humor político, han pasado siglos desde entonces. Thatcher y Blair se ocuparon de castrar al Civil Service y de utilizar a la burocracia en su beneficio para llevar a cabo la mayor concentración de poder en el Gobierno que haya visto este país.

Y de repente apareció en 2005 The Thick of It, la serie de la que salió In the Loop, y sobre todo surgió en televisión entre un mar de juramentos la figura de Malcolm Tucker, director de comunicación de Downing Street, artista supremo de la palabra Fuck en todas sus variantes. Sólo él es capaz de decir a alguien que entre en una habitación con un 'come the fuck in or fuck the fuck off'. Cualquier traducción no haría justicia al original. Para entendernos, como si el Joe Pesci de Uno de los nuestros fuera el portavoz de Blair.

El símil mafioso no está cogido por los pelos. The Thick of It confirma las peores sospechas de los británicos sobre sus políticos: corruptos, ineptos y sin más principios que el deseo de ganar las próximas elecciones. Políticos y funcionarios rivalizan en una hilarante ineptitud y son manejados sin compasión por Tucker. Y todo a un ritmo vertiginoso repleto de palabrotas tan imaginativas que aún no han llegado a la calle.

El personaje de Tucker está inspirado en Alastair Campbell, que fue durante años el portavoz de Blair y uno de los personajes más temidos de la política británica. De Campbell se podía decir lo mismo que en la serie dicen de Tucker: 'No sé qué es peor. Que lo veas venir como un cáncer de próstata o que te ataque de improviso como un infarto'.

También hay unas gotas de otros, como Peter Mandelson, y de todos aquellos que se han licenciado en el juego sucio. Cuando piensas que es sólo una parodia, ocurre algo que te recuerda lo contrario. El Tucker de Gordon Brown tuvo que dimitir en abril al saberse que tramaba montar un blog anónimo desde el que lanzar calumnias sobre los políticos conservadores. Cosas sencillas: escribir que una diputada tory se había acostado con un colega de escaño o que había fotos de George Osborne vestido con sujetador y bragas.

El auténtico Tucker habría estado orgulloso de esa idea.