Publicado: 23.04.2014 11:59 |Actualizado: 23.04.2014 11:59

Una magistrada que juzga a Silva se niega a abstenerse pese a que estuvo en Caja Madrid

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Una de las magistradas del tribunal de juzga al juez Elpidio José Silva por el llamado caso Blesa, María Tardón, formó parte en su día de la asamblea general de Caja Madrid (el órgano de las cajas de ahorros equivalente a la junta de accionistas), cuando Miguel Blesa presidía la entidad. Por este movito, el letrado defensor de Silva, Cándido Conde-Pumpido, ha pedido su abstención, en un nuevo intento de frenar el proceso.

Tras cinco minutos de receso, la magistrada se ha negado a la pretensión de la defensa y ha explicado que este hecho es "público y notorio", que ella fue teniente de alcalde de Madrid, cargo que abandonó en 2005 y por el que formó parte de la Asamblea General. Pero nunca ha tenido "relación directa ni indirecta" con Blesa, ni conoce las operaciones económicas de la entidad, ni tiene relación con la causa en la que Silva investigaba un préstamo concedido en 2008 a Marsans de 26,6 millones de euros por Caja Madrid. De abstenerse, "podría incurrir en una falta disciplinaria por dilaciones indebidas".

Este ha sido el punto fuerte de la primera parte de la tercera sesión del juicio contra Silva, que ha comenzado con el alegato del letrado Cándido Conde-Pumpido para tratar de forzar al tribunal a aceptar la renuncia que presentó a última hora del lunes y con ello lograr posponer el juicio para después de las elecciones europeas, a la que su cliente concurrirá al frente de Movimiento Red. El presidente de la sala, Arturo Beltrán, ha frenado nuevamente esta intención.

Silva ha renunciado a su abogado defensor, renuncia que no fue aceptada ayer, en un nuevo intento de posponer el juicio hasta después de las elecciones europeas en las que concurre como candidato del Movimiento Red.

Su letrado ha hablado de "desavenencias graves" con su defendido, de la pérdida de confianza entre ambos y las diferencias insalvables que les separan respecto a la estrategia a seguir en el juicio. Y, a pesar de apelar a la vulneración del derecho de defensa y a la jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Constitucional al respecto, el tribunal ha ordenado que el juicio prosiga.

"Su pensamiento de que no se siente defendido no tiene efectos procesales", ha comunicado el presidente del tribunal Arturo Beltrán a Silva, para precisar a su abogado: "La decisión del tribunal sí tiene efectos procesales y usted tiene que defender".

Silva ha insistido en que no tiene defensa aunque la renuncia de su letrado, Cándido Conde-Pumpido, no ha sido admitida. A esto, Beltrán ha afirmado que "no pienso mantener el más mínimo dialogo con usted. Usted no puede hablar, que hable su abogado", y Silva ha respondido: "Poder, puedo hablar, señoría, usted me obliga que no hable. Yo no tengo abogado".

A cada interrupción de Silva a cuenta de que no tiene abogado, el presidente Arturo Beltrán ha aludido a la existencia de una defensa material en el caso, la que lleva el letrado Conde-Pumpido, y a que esa supuesta ausencia de defensa sólo está en la mente del acusado. "Esa es su realidad mental, no la realidad procesal", ha asegurado Beltrán.

En un momento de la discusión, Silva ha respondido a Beltrán cuando no le dejaba tomar la palabra: "Esto no es un tribunal militar", ha exclamado en alusión al origen profesional del presidente del tribunal, que ejerció en la jurisdicción militar en el pasado.

Al considerar no relevante la pregunta de un abogado acusador en el interrogatorio a un testigo, Silva ha interrumpido para decir que esa pregunta era como hablar "del color del pelo del abogado".

"Estoy totalmente indefinido. Es un interrogatorio destinado a manipular al testigo", ha afirmado a cuenta del interrogatorio a un guardia civil investigador del caso de la compra del Banco de Miami por parte de Caja Madrid, decidida por su entonces presidente Miguel Blesa.

"Mi excliente está completamente indefendido". Esta frase ha sido repetida constantemente por Conde-Pumpido. "El problema es que si yo ahora hago un acto de defensa de este señor, se va a entender que está defendido", ha declarado el abogado ante el tribunal. Ha denunciado que está "entre la espada y la pared": si defiende a Silva, éste puede actuar contra él, y si desobedece al tribunal puede incurrir en un delito de dos faltas administrativas de los que ya fue apercibido ayer. "Y yo lo que tendría que hacer es irme por esa puerta y pedir amparo a mi colegio de abogados", ha declarado.

Silva ha acusado al tribunal de tener ya preparada la sentencia. Beltrán, por su parte, ha respondido que "es una cosa que no se puede pensar siquiera, pero no hacemos caso, no nos enfadamos, no nos ofendemos; nos va en la paga, también nos pagan para aguantar esas impertinencias. Pero tenemos el deber de la tutela judicial efectiva".

El público presente en la sala, la mayoría afectados por la venta de preferentes por Caja Madrid, ha comenzado a gritar contra Blesa y contra el tribunal. El magistrado ha ordenado la expulsión de una quincena de ellos, mientras les ha pedido a los que se quedaban presentes su palabra de honor de que no iban a gritar más, so pena de ser multados: "Más numeritos de plató no".