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¿Es de mala calidad la televisión o son los espectadores?

Representantes de ambos lados de la pantalla discuten sobre si las cadenas generan gustos o se adaptan a ellos 

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Como el clásico debate de si fue antes el huevo o la gallina, se cierne la pregunta de si la gente ve lo que echan o son las teles las que dan lo que ve la audiencia. Representantes de cadenas de televisión, productoras y asociaciones de telespectadores mostraron opiniones contrapuestas sobre la responsabilidad por la emisión de programas de dudosa calidad en la pequeña pantalla.

Fue durante una jornada sobre 'El futuro de las relaciones entre ciudadanos y medios de comunicación en Europa', organizada en el IESE Business School de Madrid por la asociación europea de radioyentes y telespectadores Euralva.

Geir Nyborg, secretario general de la asociación noruega de telespectadores Family&Media, aseguró que a la audiencia se la trata desde los operadores 'como simples consumidores, y nunca se la consulta en encuestas sobre los contenidos de calidad que quiere ver' en la pequeña pantalla.

Para José María Guerra, presidente de Telespectadores Asociados de Cataluña (TAC), es cierto que los ciudadanos tienen la última palabra con el mando a distancia, pero las cadenas y las productoras 'son las que crean el gusto' y a ellos compete de partida situar el listón mínimo de la calidad. 'No puede valer todo por la audiencia', afirmó.

Un punto de vista similar manifestó el presidente de la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes (ATR), Vicente Sánchez León, quien señaló que en la confección de las parrillas 'domina el dinero que quieren obtener las cadenas y ante eso parece que no hay barreras; a algunos no les importa incluso saltarse a la torera el Código de Autorregulación Infantil'.

En el polo contrario, el secretario general de UTECA (Unión de Televisiones Comerciales Asociadas), Jorge del Corral, afirmó que no es cierto que las cadenas no testen la calidad de la programción que desea la población. 'Los telespectadores se manifiestan todos los días, al elegir una cadena u otra o al no encender el televisor'.

En su opinión, las cadenas privadas tienen claro que la calidad es, 'en términos comerciales, lo que le gusta al espectador'.

Otra cosa es, añadió, la calidad y los contenidos que se deben exigir a la televisión pública, 'que no puede ser la misma que a la privada'.

'Pero en España, no hay televisión pública, a pesar de que haya 17 operadores públicos. Aquí, la televisión pública es comercial y ofrece los mismos contenidos que las privadas', subrayó.

Para Ana Rivas, directora de Programas de Antena 3, a las cadenas les resulta muy difícil acertar con los contenidos que demanda la audiencia, porque se puede apostar por series nacionales de calidad, pero luego triunfan 'informativos plagados de sucesos' o únicamente cuatro grandes formatos en todo el mundo: Operación Triunfo, Gran Hermano, ¡Mirá quién baila! y Supervivientes.

Respecto a la televisión pública, Rivas cree que 'si alguien tiene la obligación de hacer televisión de calidad, es la televisión estatal', y por ello, comprende que haya quien se cuestione 'si es lícito pagar 3.000 euros a la semana a una bióloga por hacer que baila (en alusión a la participación de Ana Obregón en ¡Mirá quién baila!, de TVE)'.

En representación de las productoras, Francesc Escribano, director de Contenidos de Notro TV, indicó que con la creciente competencia de otros medios como Internet y la numerosa oferta de canales, los telespectadores 'cada vez están menos dispuestos a soportar que les traten como consumidores' y exigen más calidad e innovación en las parrillas.

Por eso, ve preciso que las cadenas apuesten de forma prioritaria 'por el talento' y que asuman una mayor capacidad de riesgo en los contenidos que emiten. 'Las cadenas están teniendo una actitud conservadora, porque arriesgar es complicado, y al final las producoras también acabamos teniendo una actitud conservadora', reconoció.