Publicado: 30.11.2013 08:00 |Actualizado: 30.11.2013 08:00

La mala gestión de la Xunta amenaza al nuevo hospital de Ourense

El centro puede perder unos fondos europeos destinados a modernizarlo porque Feijóo no ha cumplido los plazos para reformar el edificio. SOS Sanidade Pública denuncia, además, el "oscurantismo" del Gobierno regional re

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45 millones de euros. Esa es la cantidad que el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) puede perder (o dejar de ganar) por culpa del Gobierno regional. Si la Xunta no cumple los plazos marcados por Europa para reformar dicho centro de salud, esa parte de los fondos FEDER destinada a modernizarlo corre el riesgo de convertirse en papel mojado.

Así lo ha denunciado la plataforma SOS Sanidade Pública de Ourense, que asegura que, desde que Alberto Núñez Feijóo llegó al Gobierno regional, el Plan Director de reforma del centro iniciado ya con Fraga y continuado por el bipartito ha quedado paralizado. Este diario ha intentado, sin éxito, recabar la versión la Consellería de Sanidade que dirige Rocío Mosquera.

"Existe una necesidad muy urgente de reformar las unidades de hospitalización", explica Luis Álvarez, miembro de la citada plataforma. "A día de hoy, los pacientes están apiñados, con tres personas en una habitación que no está preparada para tanta gente y baños compartidos entre seis en algunos casos", lamenta. 

El Plan Director del CHUO es un macroproyecto de remodelación del complejo hospitalario que preveía, a partir de 2001, ampliar el 40% de la superficie del mismo, según informa el diario La Región. Según Álvarez, las primeras fases del programa sí se llevaron a cabo. Así, se tiró y reconstruyó una parte del edificio, se inauguró la parte quirúrgica del mismo (quirófanos, zona de esterilización, reanimación, oncología, radiología, etc.) y también la planta de Urgencias. "Pero la parte importante, la unidad de hospitalización (las plantas con camas para internar a los pacientes) quedó paralizada desde que Feijóo llegó al Gobierno", asegura el portavoz de la organización. La remodelación del hospital materno-infantil que forma parte del complejo, así como las zonas de cocina, aparcamientos y consultas externas también son cuentas pendientes de la Xunta con el complejo ourensano. 

Los fondos europeos que ahora corren riesgo de caer en saco roto  corresponden a los planes Hospital 2050 e Innova Saúde. Entre los dos proyectos, el monto alcanza los 90 millones de euros, de los que el Ejecutivo regional aporta el 20% y la UE, el 80% restante. De esa cantidad, 45 millones están previstos para la inversión en el CHUO (36,1 millones proceden del FEDER), pero no para las obras en sí, sino para modernizar su funcionamiento con nuevas tecnologías que permitan, instalando "habitaciones inteligentes" —por ejemplo—, reducir el gasto energético y mejorar la eficiencia en la gestión del hospital. "Los fondos no son finalistas —aclara Álvarez— pero Ourense los puede perder por la gestión ineficaz y rara de la Xunta, aunque terminen en Vigo o A Coruña".

La condición para que el dinero llegue, según reconoció el propio Servicio Galego de Saúde (Sergas) a La Región, es que las obras comiencen antes de que termine el año. Y, a falta de un mes para entrar en el 2014, no parece que eso vaya a producirse, ya que los concursos de licitación se han ido retrasando desde marzo. En ese mes la Xunta abrió el plazo para la presentación de ofertas por parte de las empresas que quisieran optar a construir los casi 54.000 metros cuadrados (siete plantas de hospitalización, con 14 unidades cada una), informa El Faro de Vigo.

Sin embargo, "con la excusa de la crisis, el PP justificó el lanzamiento de un modelo PCI [de colaboración público-privada, similar al de Madrid] que no llegaron a concretar", explica Luis Álvarez, que critica también las intenciones de privatización sanitaria del presidente. Dicho modelo consiste en dejar la construcción del hospital en manos de empresas —que financian el levantamiento del edificio con sus propios fondos privados— a las que luego el Gobierno paga un millonario canon anual. Pero este sistema que defendía Feijóo le dio más de un dolor de cabeza en Vigo, donde una de las compañías adjudicatarias del hospital se declaró en concurso de acreedores (informa La Voz de Galicia), obligando a paralizar las obras del centro. Por ello, la Xunta buscó otras fórmulas de contratación para el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense.

Así, y ante la falta de presupuesto para hacer frente a la construcción de forma directa, la Xunta ligó el concurso público para la construcción del edificio a otro relacionado con la gestión de la parte no sanitaria del hospital. Su objetivo era conseguir que las empresas que se hicieran con la "gestión integral de espacios" (mantenimiento, seguridad, cafetería, lavandería, limpieza y aparcamiento, entre otros) desembolsasen 14 millones de euros en concepto de "financiación de las obras que van a ser soporte de su gestión", citaban los pliegos de la licitación. ¿El problema? Aunque las grandes empresas (Ferrovial, Eulen, Elecnor, Linorsa o Sacyr Vallehermoso, entre otras) sí se interesaron por las plicas, las condiciones no convencieron a ninguna de ellas, informa El País. El concurso, resuelto en mayo, quedó desierto y obligó, a su vez, a aplazar el relativo a las obras, que debía resolverse a finales de agosto.

"Cuando un concurso queda desierto, la Administración puede llevar a cabo una adjudicación directa, pero eso podría conllevarle problemas legales también si rebajan las condiciones para hacer el contrato más atractivo", explica Álvarez.  "El Sergas tuvo que abrir un procedimiento negociado (negociación directa con tres empresas del sector) que, al parecer, tiene una resolución compleja porque las condiciones de adjudicación son las mismas; plantear un cambio en ellas obligaría a abrir un nuevo proceso de concurso público —a la baja—, y ya no hay tiempo", detalla también La Región

Según las informaciones locales y la versión del portavoz de SOS Sanidade Pública, la licitación de la construcción del centro llegó a abrirse hace algo más de un mes despertando, además, el interés de numerosas empresas. No obstante, la adjudicación aún no se ha producido y la Xunta se niega a dar explicaciones al respecto, motivo por el que Álvarez denuncia el "oscurantismo" del equipo de Feijóo al respecto. Público tampoco ha conseguido aclarar el asunto, dado que el Sergas no ha respondido a sus peticiones de información.