Publicado: 01.05.2014 00:00 |Actualizado: 01.05.2014 00:00

La mala radiografía del empleo

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Este 1 de mayo se celebra la fiesta del trabajo. Desgraciadamente, hace ya tiempo que España no tiene nada que celebrar en materia laboral. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2014 publicados el pasado martes confirman la cruda realidad: pese a los mensajes triunfalistas del Gobierno del PP, España sigue destruyendo empleo después de seis años de intensa crisis. 

La EPA es la radiografía del mercado laboral español, el dato que proporciona una visión global y precisa del mismo. Y esa visión de conjunto apenas dejar margen para el optimismo cuando se repasa la evolución del empleo en el último año: el mercado laboral no sólo es capaz de crear empleo, sino que el poco que crea es precario, temporal y mal pagado.

En ese sentido los datos de la EPA son demoledores: en el último año se han destruido en España 79.600 empleos. Ese dato contradice abiertamente el mensaje triunfalista del  Gobierno y su voceros, que presumen casi sin pudor de que en los últimos 12 meses el paro se ha reducido en 343.000 personas: de 6,28 millones de parados a finales del primer trimestre de 2013 a los actuales 5,93 millones. Pese a todo, la tasa de paro sigue en un desasosegante 25,93%. Ese descenso del paro tiene bastante de ficticio pues se debe fundamentalmente al fuerte bajón que ha experimentado la población activa (personas de más de 16 años que tienen un empleo o lo buscan): en el último año han abandonado el mercado laboral español 424.500 personas. El descenso del número de parados no se traduce en creación de empleo, muy al contrario.

Para los sindicatos, la reducción de la población activa sólo tiene una explicación: "La gente se desanima", dijo Cándido Méndez, secretario general de la UGT, al conocer la EPA. 

Bruselas ya avisó a principios de año de que encontrar un trabajo en España no garantiza salir de la pobreza 

Peo nada descabalga el optimismo del Gobierno, como prueba esta valoración de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, nada más conocer los datos de EPA: "Se ha reducido el número de parados, ese el valor de la tendencia". Pero la tendencia es otra: la destrucción de empleo se ha acelerado incluso en el arranque de 2014, con la destrucción en los tres primeros meses del año de otros 184.000 empleos.

Lo que queda claro es que "la recuperación" que vende el Gobierno —"apenas unas décimas", como recuerda José Antonio Nieto, el profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense— es incapaz de rebajar la tasa de paro por debajo del 25% pese al triunfalismo oficial. Así lo recordaba el mismo martes Valeriano Gómez, portavoz del PSOE. De hecho, muchos economistas ya hablan abiertamente de un escenario nuevo e inédito en España: la recuperación sin empleo. 

Pero lo peor es que el futuro apenas ofrece esperanza a millones de españoles: la EPA certifica que crece sin freno alguno el número de parados de larga duración. El paro se cronifica. En concreto, los parados de larga duración ya son el 61,6% del total y 2,24 millones de los 5,93 millones de parados llevan dos años o más sin trabajar. Panorama desolador donde los haya si se añade otro dato: la tasa de actividad (el porcentaje de población con empleo o buscándolo) es del 59,46%, la más baja desde 2007. El mercado laboral español expulsa gente a espuertas, y destruye unos 2.000 puestos de trabajo al día sin ofrecer alternativa alguna.

La EPA dibuja otras realidades igualmente pavorosas: ya son casi dos millones los hogares en los que todos sus miembros están en paro y de esos, en una quinta parte, unos 400.000, no entra ni un solo euro. Son personas condenadas a la pobreza, aunque en un país donde la precariedad se ha convertido en la norma eso ya no es exclusivo de los parados: ante la reiterada bajada de los salarios —moderación salarial lo llaman en el Gobierno—, el secretario general de la UGT, Cándido Méndez, alertaba el miércoles de que tener un salario en España no es sinónimo de escapar de la pobreza. De hecho, Bruselas ya avisó a principios de año de que encontrar un trabajo en España no garantiza salir de la pobreza. Ya no.

El único dato positivo es que la destrucción de empleo se ralentiza

Otra cruda realidad es la del paro juvenil, que está en un inaceptable 55,48%. Pese a que en el último año el número de jóvenes en paro ha descendido en 99.300, un 10,1%, las autoridades no encuentran solución a un problema que supone un gran lastre para el país: los que se van al extranjero son principalmente los más jóvenes, los que deben asegurar el futuro. 

Los nuevos contratos que se firman no sirven para solucionar nada. Más del 90% de los contratos que se han firmado en España en el último año son temporales. De hecho, en estos 12 meses el único empleo que se ha creado es temporal y precario. Y eso se ha hecho a costa de eliminar unos 210.000 contratos fijos.  

¿Hay algún elemento positivo? El único es que la destrucción de empleo puede estar tocando a su fin: ha crecido sólo un 0,47% en los últimos doce meses, la menor desde 2008. Hay otro dato que invita a pensar que ya es imposible que se destruya más empleo por mucho que empeore la situación: más del 95% de las personas que trabajaban en diciembre sigue trabajando; hace un año este porcentaje era de menos del 86%.

Sin embargo, la mayoría de expertos avisan de lo que más duro está por venir: se han destruido tantos empleos en seis años, que va a costar sangre, sudor y lágrimas recuperarlos. De hecho, algunos economistas no creen que se vaya a recuperar ni de lejos todo lo perdido: Santiago Niño Becerra, muy conocido en los medios de comunciación, augura un paro estructural del 18% y alerta sobre la incapacidad del mercado laboral para crear no ya empleo precario, sino empleo, sin más. El tiempo dirá si acierta o se equivoca.