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Malaui quiere exportar su milagro verde

El país ha logrado dejar de sufrir escasez de maíz y convertirse en vendedor en dos años

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'No volveré a ponerme de rodillas para suplicar comida. Dejadnos crecer a nuestra manera'. El presidente de Malaui, Binju wa Mutharika, aprovechaba el World Economic Forum que se desarrolló en Ciudad del Cabo, en 2005, para explicar que, a partir de ese año, iba a aplicar en su país un programa de reconversión agrícola ambicioso e innovador, relacionado con la producción de maíz.

En este estrecho país del Este africano, esta planta es vital, ya que aporta más del 60% de las calorías consumidas por la población. Y las cifras del plan son contundentes: en 2005, había un 43% de déficit y tenía que importarse. En 2007, hay más de un 50% de superávit de maíz y se exporta a países cercanos como Zimbawe.

¿Cómo ha podido producirse semejante vuelco en la producción? Los críticos argumentan una bonanza climática tras años de sequía, pero un reciente estudio llevado a cabo por varias instituciones y liderado por Glemm Denning del Millenium Development Goals Centre (Kenia) demuestra que la aplicación de un nuevo modelo de gestión agrícola es lo que está produciendo la revolución verde en el país.

'Hemos calculado que, en el mejor de los casos, las lluvias de los últimos tres años han aportado entre un 25% y un 30% del aumento en la producción de maíz', dice Denning. 'El resto se debe al programa aplicado y dirigido a los pequeños propietarios'.

El plan consiste en subvencionar directamente a los granjeros, proporcionándoles fertilizantes y semillas que hasta hace poco sólo estaban al alcance de unos pocos propietarios. La inversión anual de unos 44 dólares per cápita ha permitido el estímulo del pequeño propietario, que ha podido acceder mucho más fácilmente a las herramientas básicas para obtener rendimiento de los cultivos.

'Casi el 78% de los 13 millones de habitantes de Malaui dependen directamente de la agricultura', comenta Patrick Kabambe, uno de los gestores del proyecto del Gobierno. 'Por primera vez observamos cómo la población controla su propio terreno, su propia cosecha', advierte.

'El programa abre una esperanza no sólo para Malaui', dice Pedro Sánchez, delEarth Institute de la Universidad de Columbia en Estados Unidos. 'Ahora toca evaluar el acoplamiento de los cultivos rotatorios y que la política agraria no deje exhausta la tierra', dice Sánchez, que advierte de la posibilidad de que se ponga en peligro 'el equilibrio de los ecosistemas, especialmente enzonas semiáridas'.