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¡Mamá, quiero dormir aquí!

Un recorrido por siete alojamientos asturianos especialmente pensados para los más pequeños de la casa.

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Niños y vacaciones. Un binomio que, no por reiterado cada año, resulta tantas veces difícil de compatibilizar. Cuando se trata de elegir alojamiento para los más pequeños, la ecuación no tiene necesariamente que dar como resultado una habitación compartida entre padres e hijos. En Asturias, por ejemplo, existen numerosas opciones que cambian las cuatro paredes del dormitorio de hotel por casas completas en medio de la naturaleza, y los espacios exclusivamente pensados para los adultos por otros en los que el juego al aire libre está a la orden del día. Hacemos un recorrido por ocho de estos alojamientos en los que cualquier niño querría dormir:

EL MANSO (Cadanes, Piloña)
Bienvenidos a una casa con un prado de cinco mil metros cuadrados para jugar al balón y a un paso del Museo del Jurásico de Colunga. Si los enanos todavía se aburren (cosa que parece complicada) siempre podremos apuntarlos a algunas de las actividades al aire libre que se programan en el entorno: caminatas, rutas a caballo...

SAMARKANDA (Espinaredo, Piloña)
En medio de un bosque de cuento que hará despertar la imaginación de cualquier niño se encuentra esta casa del año 1900 en la que lo difícil es no desconectar. Las zonas ajardinadas y de juego hacen casi imposible pensar en cosas que aquí parecen tan lejanas como los ruidos de la gran ciudad y el trabajo sin tregua. Tranquilos, papás, porque la vivienda está alejada de cualquier carretera, así que no hay ningún peligro.

ESPINARÉU (Espinaredo, Piloña)
Una casa de alquiler completo a a la medida de las parejas con niños más pequeños: cunas, un jardín cercado... Y todo ello en medio de un entorno natural de montaña desde el que disfrutar de magníficas vistas, muy cerca de una de las mejores manchas de haya, robles y castaños de toda Asturias, en un territorio, Espinaredo, que concentra la mayor cantidad de hórreos del Principado. ¿Quién dijo estrés?

LA COVIELLA DEL SIDRÓN (San Román, Piloña)
Las familias con dos niños tienen aquí la opción perfecta: una vivienda de campo con salón, habitación con dos camas y baño en la planta baja y dormitorio de matrimonio en la superior. Las zonas ajardinadas y de juego completan los atractivos de un alojamiento en el que viaje con los peques y un poco de intimidad no tienen por qué ir necesariamente reñidos.

EL HABANA (La Pereda, Llanes)
Un hotel de campo en el que los atractivos para quienes viajan con niños son básicamente dos: la existencia de cuatro habitaciones comunicadas entre sí que permite no perderlos de vista al tiempo que se logra cierta independencia, y la existencia de un jardín con más de trescientas especies en el que corretear y vivir el campo en estado puro.

AULTRE NARAY (Peruyes, Cangas de Onís)
Una suite familiar con capacidad para dos adultos y dos niños en un alojamiento que mezcla arquitectura asturiana e interiorismo de diseño. Y todo a un paso de los Picos de Europa. ¿Qué más se puede pedir?

LA ALDEA SOÑADA DEL ANGLIRU (Curuxeo, Riosa)
Todo un pueblo con más de dos siglos de antigüedad fue remodelado dentro del proyecto de restauración que dio lugar al nacimiento de este hospedaje. Su suite familiar para cuatro personas resuelve muchos quebraderos de cabeza a quines viajan en familia.

EL BABÚ (Carrales, Caravia)
A los niños les encantará saber que las playas del Cantábrico están a menos de dos kilómetros, lo que les garantiza un buen chapuzón; a los papás, que existe una habitación cuádruple en la que compartir con ellos unas merecidas vacaciones.


La aldea soñada del AngliruEl MansoLa Coviella del SidrónEspinaréuEl HabanaEl BabúAultre Naray