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Manara: el hombre que dibujó el deseo

El genio italiano protagoniza una exposición en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona

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Varias generaciones de lectores de cómics han dejado volar su imaginación al ritmo marcado por las caderas de las mujeres Manara. Le han puesto cuerpo al deseo y al erotismo gracias al trazo provocador de los lápices de este dibujante italiano, nacido en 1945.

Manara abandonó su gusto por la pintura y, a pesar de sus estudios de arquitectura, decidió centrarse en el mundo de la historieta publicando en 1968 su primera obra, Genius, que mezcla una historia policiaca con el erotismo, elemento que será el pilar fundamental de toda su carrera.

Vinculado en sus inicios a los sectores de la izquierda italiana, y con una clara idea de la labor social del arte, en la década de los setenta publica varias obras de contenido político junto al guionista Silverio Pisu, entre ellas El Rey Mono.

Marcado por su relación con Hugo Pratt (el padre de Corto Maltés) tanto en el ámbito profesional como en el personal, rinde homenaje al "maestro" con H.P. y Giuseppe Bergman y trabaja con guiones suyos en Verano Indio y El gaucho. Entre sus obras más conocidas están las cuatro entregas de El Clic, El perfume del invisible, Kamasutra o El arte del azote. Manara ha colaborado con otros grandes, como Federico Fellini, Alejandro Jodorowsky, Pedro Almodóvar y Luc Besson.

De un genio italiano a otro. El Salón del Cómic dedica una exposición a la relación entre Milo Manara y el director y guionista Federico Fellini. La muestra expone ilustraciones y dibujos originales, procedentes de la propia colección de Manara, fruto de la colaboración entre uno de los grandes del mundo del cómic y el director de La Dolce Vita y La Strada, entre otras grandes películas que marcaron la historia del cine.

 A modo de homenaje a la amistad entre ambos, la muestra logra reflejar la que “posiblemente sea la colaboración más fructífera que se haya dado entre el séptimo y el noveno arte”, en opinión del comisario de la exposición, Claudio Curcio.

La mezcla de la fuerza artística y el talento de ambos creadores dio como resultado obras como Viaje a Tulum (1990) o El viaje de G. Mastorna (1992), con dibujo de Manara y los textos de Fellini, que, aunque finalmente no llegaron a ser plasmadas en el cine, se han convertido en el testimonio de la admiración mutua y de una época en la que cómic y cine se fundieron en un único lenguaje.