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Manoel de Oliveira dice que "parar es morir"

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A punto de cumplir los cien años, el veterano director portugués Manoel de Oliveira se muestra convencido de que "parar es morir", y prueba de ello es que el patriarca de los cineastas europeos está enrolado en el rodaje de su próximo proyecto cinematográfico.

El director celebrará su cumpleaños, el próximo 11 de diciembre, detrás de las cámaras con la filmación de "Singularidades de uma rapariga loira" ("Singularidades de una muchacha rubia"), una adaptación del cuento del escritor portugués Eça de Queirós.

Pero además de no faltar a su cita anual con el séptimo arte, Oliveira protagoniza tanto dentro como fuera de su país una serie de homenajes que reconocen una carrera que comenzó con el cine mundo.

Ovaciones, como la que le brindo el último Festival de Cannes, que le dan la impresión de que son más por "su edad que por su obra", confesó hoy Oliveira en una entrevista con Efe en Madrid.

"No soy responsable de mi edad, de llegar a los cien años, que es un capricho de la naturaleza, pero sí soy enteramente responsable de mis películas, de las buenas y de las malas", quiso aclarar el cineasta.

Oliveira se puso por primera vez detrás de la cámara para filmar el documental "Douro, Faina Fluvial" (1931). En 1942 dirigió su primer largometraje de ficción, "Aniki-Bóbó", al que seguirían "O pasado e o presente" (1972), "Francisca" (1981) y una extensa lista.

Su filmografía aumentó considerablemente a partir de la década de los 80, llegando a dirigir una película por año.

Oilveira está en la capital española para participar en el ciclo que le dedica, desde el pasado octubre y hasta fin de este mes, la Filmoteca Nacional española, con el respaldo del la VI Mostra Portuguesa.

Y para esta cita el cineasta eligió "Viagem ao principio do mundo" ("Viaje al principio del mundo", 1997), la última cinta en la que trabajó el desaparecido actor italiano Marcello Mastroianni.

Homenajes como este "estimulan" al veterano realizador y le muestran, dijo, el cariño que España le tributa "de norte a sur, de este a oeste".

Un cariño que se ha granjeado con su peculiar forma de trabajar, siempre fuera del sistema de la industria cinematográfica, hasta el punto de que cuando no consigue convencer a un productor para un nuevo proyecto, él mismo "se hace productor".

"Una posición independiente que mantendré siempre", aseguró tajante este hombre reflexivo que acompaña sus pasos con un elegante bastón.

Al preguntarle como definiría su larga carrera filmográfica aseguró que "cada uno tiene su personalidad, que se basa en la originalidad".

Por ello, al tratar de vaticinar cómo puede afectar al cine la actual crisis económica que recorre el mundo, Manoel de Oliveira indicó que "el hombre siempre depende de sus circunstancias", en alusión a la famosa cita del filósofo español José Ortega y Gasset.

Algo que ha aprendido a lo largo de una trayectoria en la que cada uno de sus trabajos ha sido "especial" y diferente de los anteriores y en los que, reveló, ha dado más importancia a la "expresión" y a la "palabra" que a la técnica.

"El cine debe ser tomado como un proceso artístico y expresión de lo que se es y de lo que se siente", afirmó.