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Manolo Jiménez tiene en sus manos la permanencia y la supervivencia del Real Zaragoza

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El Real Zaragoza, con la contratación de Manolo Jiménez como nuevo entrenador del primer equipo, en sustitución del mexicano Javier Aguirre, ha depositado en el preparador andaluz no solo su confianza en que salve al equipo del descenso sino también en que consiga la supervivencia de la entidad.

Para el Real Zaragoza es fundamental, tal y como han venido declarando desde el club en reiteradas ocasiones, que continúe en Primera División porque el descenso de categoría supondría un grave revés para la viabilidad de un club que se encuentra actualmente inmerso en Ley Concursal.

El nuevo inquilino del banquillo del conjunto aragonés intentará que se repita la historia de la pasada campaña en la que Aguirre, en una situación tan complicada como la actual, fue capaz de mantener al equipo en Primera División tras haber sustituido, también antes de final de año, a José Aurelio Gay.

El club zaragozano se está viendo abocado en las últimas temporadas a luchar, una vez sí y otra también, por no caer al pozo de Segunda División con un baile constante de jugadores y entrenadores que no parece lo más recomendable para la estabilidad del equipo.

Además, el hecho de que esté sumido en Ley Concursal complica todavía más las cosas porque el Real Zaragoza acumula una deuda de 145 millones de euros que lo asfixian hasta el punto de estar en peligro de desaparición, algo que tendría muchos visos de ocurrir si, además, se le añade un descenso de categoría, que trae consigo un importante descenso de los ingresos por televisión.

Solo la Propuesta Anticipada de Convenio con los acreedores, que ya ha sido aceptada por estos y que está pendiente de ser ratificada por la juez que lleva el asunto de la Ley Concursal, va a arrojar esperanza a la complicada situación, ya que la deuda se verá rebajada a 92 millones que deberán ser pagados a los acreedores a ocho años.

Pero para que esto sea factible es fundamental la permanencia en la máxima categoría, fundamentalmente porque el contrato de televisión supone la base principal para poder pagar la citada deuda.

Ahí es donde entra en acción el nuevo técnico zaragocista, Manolo Jiménez, que tiene la complicada misión de evitar, una vez más, que el Real Zaragoza caiga a Segunda División.