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Manteros "Cuando nos quitan la manta nos quitan nuestro pan"

Un centenar de manteros se ha manifestado este martes frente al Congreso para pedir a los diputados que cambien el Código Penal que el PP aprobó en 2015 y que pena su actividad con hasta dos años de cárcel

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Acto por la despenalización de la venta ambulante convocado por la Asamblea de Sin Papeles de Madrid y el Sindicato Mantero y Latero de Madrid, este martes en la Plaza de las Cortes. EFE/Zipi

"Nosotros hemos venido a Europa simplemente a ganarnos la vida, buscando una vida mejor. Pero hay violencia policial, nos persiguen, nos maltratan... Nos quitan la manta, lo entiendo, porque eso es su obligación. Pero la manta es mi pan. Pegarnos como si hubiéramos matado a alguien… Eso no. Basta ya".

Mamadou habla ante periodistas, micrófonos y cámaras de televisión. Momentos antes el Sindicato Mantero y Latero y la Asamblea de Sin Papeles de Madrid habían explicado a los medios el día a día de este colectivo, cuya actividad quedó tipificada como delito tras la reforma del Código Penal que el PP llevó a cabo en 2015 y está penada con multas y hasta dos años de prisión.

"Sobrevivir no es un delito" ha sido la principal consigna de la protesta, que ha reunido a unos cien manteros frente al Congreso. Han pedido a los diputados que "no miren a otro lado" y recuerden que con la legislación actual, si se les detiene y son condenados, pueden perder el permiso de residencia e incluso ser deportados, aún con los papeles en regla.

"De verdad que no es un trabajo digno. No nos gusta pero no queda otra forma. Por eso estamos aquí, para pedir que la ley que han hecho no la apliquen, porque no nos beneficia a nosotros ni a nadie", continuaba Mamadou.

Acto por la despenalización de la venta ambulante convocado por la Asamblea de Sin Papeles de Madrid y el Sindicato Mantero y Latero de Madrid, este martes en la Plaza de las Cortes. EFE/Zipi

Los manteros han recordado que España fue un día un país de emigrantes. En tiempos de bonanza cambió y por primera vez se convirtió en receptor. Muchos inmigrantes cimentaron entonces un proyecto de vida que no pudo soportar el impacto con la bola de demolición de la crisis económica, que se cebó especialmente con los sectores más desfavorecidos.

A Moussa, que reparte el manifiesto Sobrevivir no es delito a todo aquel que quiere llevarse una copia, se le ve de los más veteranos en una concentración en la que predominan las caras jóvenes. Tiene 47 años, llegó a España hace 15. Los ocho primeros los pasó trabajando "en muchas cosas, obra, limpieza, pintar, todo". Consiguió los papeles de residencia, firmaba contratos, cotizaba. "Pero se acabó el trabajo, ahora hay que vender para sobrevivir, no hay otra manera".

— ¿Cuánto se gana en el top manta?

— Puedes estar todo el día sin vender nada. Los fines de semana sale la gente y vendes un poco, 20 o 30 euros. Pero luego puedes estar cuatro días sin vender.

Al igual que Mamadou, afirma que los manteros tienen que elegir entre la delincuencia y el trapicheo o la manta. Asegura que no le gusta la venta ambulante, pero que a ellos no los encontrarán robando, o "mintiendo a otra persona para coger su dinero". 

— ¿Tienes miedo de que la Policía te denuncie por vender en la calle?

— ¡Hombre claro! Claro que tengo miedo. Si te pillan vendiendo, te llevan a comisaría, te mandan al juzgado, tú sabes que el juzgado son cosas muy complicadas. Con los papeles. Yo quiero ganarme la vida trabajando. Pero si no hay trabajo qué vamos a hacer. A toda la gente que ves aquí no le gusta vender. Te lo juro por dios. No les gusta. Les gusta trabajar.

Mdziaual Karim y Ain Abu Adnan, en el acto por la despenalización de la venta ambulante convocado por la Asamblea de Sin Papeles de Madrid y el Sindicato Mantero y Latero de Madrid, este martes en la Plaza de las Cortes. EFE/Zipi

El Sindicato Mantero y Latero y la Asamblea de Sin Papeles de Madrid han recalcado además que el colectivo sufre agresiones policiales, humillaciones y robos de mercancía que quedan impunes, puesto que "tienen miedo" de acudir a las comisarías. Estarían confesando el delito que les atribuye el código penal. Por ello estas organizaciones han pedido "dispositivos, oficinas o teléfonos especiales" para impedir estas situaciones. 

Ain Abu Adnan y Mdziaual Karim son bangladesíes. Llegaron hace unos 18 meses a España y aunque no dominan el idioma ya se hacen entender.

— Cuando vinisteis a España, ¿ya sabíais que es un país con problemas de paro?

— Sí, sí. Pero en Bangladesh la gente es pobre. Muy pobre. Al menos en España se puede sobrevivir.

Explican que han escogido España porque la situación es mejor que en otros países europeos, ya que aquí no son el objetivo de "ninguna mafia". Pueden "andar por la calle sin que pase nada". Aunque no es tan fácil conseguir los papeles de residencia como en otros países o encontrar trabajo sin ellos, cuentan.

— ¿Dónde os veis dentro de unos años? ¿Queréis seguir en España?

— Sí. Abriremos una tienda, donde trabajaremos tres o cuatro personas. Eso sería bueno. Ahora el problema son los papeles.