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"La maratón se parece al embarazo"

Fondista de élite, ganadora de la última Maratón de Madrid, y con tres hijos pequeños, Vanessa Veiga compagina las tareas habituales de una madre con los duros entrenamientos del atletismo de primer nivel

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Maratoniana de élite y madre de tres niños pequeños. Casi nada. Vanessa Veiga (Gondomar -Pontevedra-, 1979) es una de las mejores atletas en el fondo español actual. Campeona de España de maratón en 2011, olímpica en Londres 2012 y medalla de oro en los Premios al Mérito Deportivo en Castilla-La Mancha, ha ganado recientemente la útima edición de la Maratón de Madrid (la primera vencedora española de esta prueba desde 1998) y la 34 edición de la Carrera del Agua.

En la trayectoria profesional de Veiga, el hecho de ser mujer ha supuesto un esfuerzo extra, aunque ella no lo destaque. Debutó en 1998 en el Campeonato del Mundo de Cross pero, con una prometedora carrera por delante, en 2003 lo dejó todo para comenzar la prueba más importante de su vida: ser madre. El apoyo a la carrera deportiva de su marido (el recordman español de maratón, Julio Rey), los tres embarazos y el cuidado de sus hijos han sido un añadido a los duros entrenamientos, de cientos de kilómetros a la semana, propios de los corredores de larga distancia. Sin embargo, rechaza hablar de sacrificio.

'Yo siempre quise ser madre joven. También llegó un momento en que estaba saturada de correr y quise ser madre. El año que Julio era subcampeón del mundo [2003], que todo iba sobre ruedas, decidí quedarme embarazada. Mi idea al principio era que después del nacimiento volvería a los entrenamientos pero al regresar, correr no me motivaba. Salía a entrenar, pero estaba pensando en la niña. En qué estaría haciendo. Y no aguanté ni un mes. Al final decidí volver a quedarme embarazada y como eran años en los que mi marido corría mucho decidí colgar las zapatillas hasta que él lo dejara'.

'Lo que les estoy enseñando a mis hijos no tiene precio: inculcarles el deporte y el aprecio por el esfuerzo' 'No fue un sacrificio. Tener hijos era algo que me apetecía mucho. Además para mí los triunfos de mi marido eran míos. En todos esos años no he machacado las piernas, pero sí que he vivido todos los momentos. Malos, buenos, duros, increíbles...'

Cuando Julio Rey dió por finalizada su carrera por una lesión, ella decidió volver. 'Al día siguiente de que Julio lo dejara, a la hora de comer le dije a la familia que volvía a correr. Al principio todos se sorprendieron. Julio creía que no iba a ser capaz, pero mi suegro [su entrenador] me dijo que para adelante y desde el día siguiente empecé a correr'.

Volver a lo más alto del atletismo tras años de inactividad y tres embarazos fue otra prueba para ella. 'Lo más difícil siempre es lo mental. Al volver a correr, entrenaba con compañeras que antes, por ejemplo, nunca me ganaban... Al principio vas mejorando poco a poco, y es duro pensar si invertir todo ese tiempo que estas quitando a tus hijos va a merecer la pena. Después he ido viendo poco a poco que ha valido la pena. Porque lo que les estoy enseñando día a día a mis hijos no tiene precio: inculcarles el deporte y el aprecio por el esfuerzo y el trabajo es algo que como mejor se aprende es con la práctica'.

Profesional de una prueba en la que las mujeres tuvieron que esperar un siglo para ser admitidas, Veiga sabe bien de qué habla cuando dice que la mujer 'lo tiene un poquito más complicado': 'Pero no solo en el deporte, en todos los aspectos. La sociedad sigue siendo bastante machista. La responsabilidad de la familia y los problemas recaen más en la mujer que en el hombre.  Además en las carreras siempre se potencia más la carrera masculina que la femenina y es una cosa que también me da bastante rabia'.

'Con mucho trabajo, cada vez las mujeres estamos decidiendo hacer más deporte'

En su caso, la familia es su mejor aliada.  'Al final es un poco de organización', asegura. 'Mi suegro es mi entrenador, mi marido me entiende completamente y entre todos nos organizamos. Julio, entre el trabajo y los estudios, ya va un poco justo pero me ayuda con las tareas y los niños. Ahora por ejemplo que hace calor y tengo que entrenar a las 8 el se ocupa más de los niños. Y mi suegra también es clave', destaca.

Aún así, entre los entrenamientos y las obligaciones del hogar y la familia, una jornada habitual de su día a día se podría calificar, nunca mejor dicho, de maratoniana.

'Con mucho trabajo, las mujeres estamos decidiendo poco a poco hacer más deporte, nos quitamos los prejuicios que teníamos antes y salimos más a correr', asegura. Es más, según su experiencia las mujeres podrían estar incluso más preparadas mentalmente para esta prueba: 'Creo que la maratón es una prueba que se parece muchísimo al parto y al embarazo', explica.

'Los síntomas son muy parecidos a los que tenemos las mujeres en esos momentos. Lo que pasa es que las mujeres llevamos un retraso con respecto al hombre en lo de correr y nos da como miedo. Tenemos que seguir trabajando e inculcándolo: que la maratón no es una prueba de hombres y que no mata. Que es una prueba tremendamente divertida si se prepara bien'.

Tras el parón estival, Veiga buscará nuevos retos a partir de otoño: 'Me gustaría hacer otra maratón y buscar la mínima para el Europeo del año que viene. Bajar de 2 horas 30 minutos e ir acercándome al récord de España. A largo plazo no pienso demasiado. Me encantaría estar en los Juegos Olímpicos de Río. Pelearé por ello pero sin obsesionarme', asegura.