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El Marbella, un balneario

El Atlético de Madrid se impone por 6-0. Maxi marca cuatro goles

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El Atlético de Quique tiene en el Marbella el bálsamo de todos su males. El técnico debutó en la ciudad de la Costa del Sol con un discreto pero plácido 0-2 y ayer goleó sin esfuerzo en el Calderón. Y varios de sus muchachos recibieron la inyección de moral que tanto ha reclamado el entrenador. Maxi marcó cuatro goles, Reyes vistió las galas que le llevaron a deslumbrar a Europa como extremo y Jurado se hartó de hurgar en la espalda de la defensa andaluza mediante diagonales y pases milimétricos.

Pese a los dos goles de ventaja de la ida, Quique se tomó el partido como una oportunidad para pulir defectos y afilar virtudes. De hecho, no tiró de ningún joven canterano ajeno a la primera plantilla. Sólo reservó al Kun, Forlán y Simao, diseñó un once con abundancia de titulares y, pese a la endeblez rival, atisbó un halo de esperanza atacante con la línea de tres conformada por Reyes, Jurado y Maxi. Sinama, en cambio, despreció la enésima ocasión de destacar. / A.L. MENÉNDEZ

Despertó el Sevilla en cuanto el Atlético Ciudad se puso por delante y terminó con goleada. Navas suma goles en todas las competiciones. Ayer engordó su estadística con un gran tanto de disparo lejano. También fue una noche especial para el canterano José Carlos, que consiguió un doblete. / A. CABELLO

El Murcia hizo que el Dépor pasase miedo y puso en duda la eliminatoria. Entró con más tensión y jugó mejor. En la primera parte, debió marcar un par de goles. A los seis minutos, Natalio remató al poste con Manu ya derrotado y en la primera media hora sólo el Murcia había disparado a puerta. A Valerón se le caían las lágrimas viendo volar pelotazos. Sólo cuando el Murcia se quedó con diez, el Dépor respiró. / MARIO LEIS

El Celta confirmó su mejoría y eliminó a un Tenerife sin ideas. El grupo de Eusebio intercambió los papeles con un rival que incumplió su condición de favorito y ni siquiera fue fiel a sus señas de identidad. Sin Ricardo, los locales bailaron al son de los gallegos, que incluso marcaron jugando con diez. / MARCOS PERERA

La Copa tiene estas cosas: poco juego, impresiones, lucha, balones divididos y, sobre todo, emoción. Esta es la definición de un partido que controló el Málaga en el inicio hasta que se asentó el Zaragoza. Marcelino metió en el campo toda su dinamita pero no logró explotar en el área malagueña. Ewerthon tuvo el gol de la clasificación en el tiempo añadido, pero no acertó. / JUAN CARLOS ESCOLANO

En un partido sin intensidad, los visitantes dispusieron de las tres opciones más claras, pero marraron. Osasuna, con aguantar se clasificaba, y si marcaba, mejor. Y marcó. Osasuna se clasificó con la cruz de la lesión de Monreal y la cara de la recuperación de Roversio un año después de su lesión. / CARLOS MERINO

El choque, forjado para ser un recital asturiano, acabó en una digestión pesada para los locales. Al Recre le bastó con asustar a la contra y jugarse el destino copero a cara o cruz en los penaltis. Le salió cara. /  ÁNGEL GARCÍA