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Una marcha llegará mañana a La Paz para exigir a Morales anular la construcción de una carretera

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Los indígenas bolivianos que han caminado en 65 días más de 500 kilómetros contra una carretera que partirá en dos una reserva ecológica llegan este miércoles a La Paz para exigir al presidente Evo Morales que cancele el contrato para su construcción con la empresa brasileña OAS.

Autoridades locales y asociaciones de ciudadanos de La Paz, sede del Gobierno y el Parlamento, hacen hoy preparativos para recibir como héroes a los indígenas, que marchan pacíficamente desde el trópico amazónico, casi al nivel del mar, hasta más de 4.000 metros de altura.

Grupos de activistas y de universitarios han convocado por las redes sociales para formar una "cadena humana" desde el caserío de Urujara, en la entrada de La Paz, hasta la céntrica plaza de San Francisco, y el alcalde Luis Revilla, adversario de Morales, entregará a los indígenas las llaves de la ciudad.

Además de los escollos del camino, el clima y la altura, la marcha ha superado en los últimos meses una violenta represión policial, bloqueos de partidarios de Morales y una intensa campaña oficial para desprestigiarla y acusarla, sin pruebas, de estar al servicio de la derecha y el imperialismo.

Unos 1.500 nativos iniciaron la marcha el 15 de agosto en la ciudad amazónica de Trinidad, para exigir una ley que vete definitivamente la carretera de más de 300 kilómetros, financiada por Brasil y que partiría en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

Los amazónicos temen que la carretera, que empezó a construir OAS hace varios meses, ocasione daños ambientales y promueva la invasión de la reserva por campesinos y cultivadores de hoja de coca, base para la producción de cocaína.

Morales sigue siendo líder de federaciones de cocaleros, a los que ha prometido más tierras.

La marcha se redujo a varios centenares tras el ataque policial del 25 de septiembre, que hasta Morales calificó de "imperdonable" aunque se niega a asumir cualquier responsabilidad, y que le costó el cese de dos ministros, un viceministro, el subdirector de la Policía y otros funcionarios.

En los últimos días los caminantes han vuelo a aumentar hasta unos 2.000, en el trayecto del ascenso más duro.

Lo primero que quieren hacer al llegar a La Paz es escuchar una misa en la catedral católica de la plaza Murillo, donde también están los palacios de la Presidencia y del Legislativo, y luego esperan que Morales les reciba, dijo hoy a la prensa el líder del Tipnis, Fernando Vargas.

"Si el presidente tiene voluntad política, estará presente después de la misa para decirnos en qué momento nos va a atender", afirmó Vargas mientras avanzaba por el sector conocido como La Cumbre, a más de 4.000 metros de altitud.

La marcha llega dos días después de que Morales sufriera su primera derrota electoral desde 2005, en unos comicios judiciales en los que la oposición impulsó los votos nulos o en blanco, que superaron un 60 %, y el mandatario los sufragios válidos, que no llegaron a 40 %.

La alcaldía de La Paz, dominada por el Movimiento Sin Miedo, hasta 2010 aliado de Morales, junto con la Federación de Juntas de Vecinos, el Comité Cívico de la ciudad y diversos sindicatos, reunidos en una "Asamblea de la Paceñidad", declararon "huéspedes ilustres" a los amazónicos.

El alcalde ordenó izar banderas y hacer repicar las campanas de los templos al paso de la marcha, y pidió que no se detonen petardos ni tacos de dinamita, habituales en Bolivia en manifestaciones, para no asustar a los niños indígenas porque, según medios locales, aún tienen traumas por el ataque policial.

Mediante las redes sociales, varios movimientos ciudadanos han recomendado "abuchear" a cualquier político, oficialista o de la oposición, que pretenda unirse a la marcha para obtener réditos personales.

El parque natural del Tipnis, creado en 1965 y reconocido como "territorio indígena" en 1990, es una reserva rica en flora y fauna situada entre las regiones de Cochabamba (centro) y Beni (noreste), con 1,2 millones de hectáreas.

Morales defiende el proyecto con el argumento de que es necesario para la integración vial del país y para llevar desarrollo a los indígenas que viven en el parque.