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Marianne Faithfull agarrada a la vida

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A veces la grandeza de un artista no está en su talento componiendo o en las interpretaciones exquisitas. Un buen ejemplo de ese excitante mundo al margen de los cánones son los directos de Marianne Faithfull, una superviviente que anoche sedujo en la primera jornada oficial del festival Pirineos Sur, tras la inauguración del día anterior con 17 Hippies y Shantel & The Bucovina Club Orkestar.

La inglesa fue durante sus primeros años de relación con la música una figura en la sombra dentro del círculo de The Rolling Stones. Pero hoy que todos los focos la apuntan a ella no hay duda de que es una de las grandes personalidades del rock. De su presencia totémica en el escenario y empaque han tomado nota muchos de sus amigos más jóvenes, como Rufus Wainwright o Nick Cave. Dos de los colaboradores de su reciente Easy come easy go, el disco de versiones que desgranó, junto a clásicos de su repertorio como Broken english o As tears go by, en el recinto de la laguna de Lanuza.

Acompañada por una banda con un pie en lo clásico y otro en el rock vanguardista -con músicos de Bob Dylan y el pianista Roger Eno, hermano de Brian Eno-, la voz quebrada de Faithfull tenía un acolchado polivalente, que tensaba las canciones con sonidos estridentes o relajaba sus interpretaciones apasionadas con suaves arreglos de piano o vientos. Señorial incluso cuando tuvo problemas con su voz, en la primera parte de la actuación, su presente es tan brillante que cuesta creer que haya estado cerca de la muerte en tantas ocasiones.