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Los marines traspasan a Irak el control de la conflictiva provincia de Anbar

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Los marines de Estados Unidos entregaron hoy a fuerzas iraquíes el control de la conflictiva región de Anbar, uno de los viejos bastiones de Al Qaeda y que se convierte en la undécima provincia cuya seguridad pasa a manos locales.

"Hace tres o cuatro años no podríamos imaginar que esto iba a pasar, y ahora se ha convertido en una realidad", afirmó el asesor nacional de Seguridad de Irak, Muwfwaq Al Rubeie, en el acto público del traspaso de funciones, transmitido por la televisión iraquí.

Rubeie hablaba desde Ramadi, la capital de la desértica provincia de Anbar, la más extensa de Irak (138.000 kilómetros cuadrados) y que hace frontera con Jordania, Siria y Arabia Saudí.

Anbar fue uno de los principales bastiones de la red terrorista Al Qaeda tras la invasión estadounidense del 2003, y llegó a acoger la base de operaciones del líder de la organización en este país, Abu Musab al Zarqaui, fallecido el 8 de junio de 2006.

De mayoría suní y con cerca de 1,2 millones de habitantes, Anbar ha sido uno de los lugares de entrada de muchos combatientes árabes que han llegado a Irak desde Siria o Arabia Saudí para sumarse a la insurgencia armada contra las fuerzas militares de ocupación.

El traspaso de funciones fue confirmado en una ceremonia que tuvo lugar hoy en Ramadi, unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, y a la que asistieron comandantes militares de Estados Unidos y altos cargos del Gobierno iraquí.

El coronel Chris Shughes, representando a las fuerzas estadounidenses en Irak, y el gobernador de Anbar, Mamun Sami Rashid, firmaron un memorándum de entendimiento para trasladar a las tropas iraquíes la seguridad de la provincia.

Anbar se había convertido en una de las provincias más violentas de Irak hasta que los insurgentes fueron expulsados a otras regiones del país, entre ellas la provincia de Diyala, que ha pasado a ser ahora en una de las más conflictivas.

Al asumir hoy la seguridad, las fuerzas iraquíes anunciaron un toque de queda que afecta a los vehículos, no a las personas, con el fin de evitar el desplazamiento de cualquier célula terrorista, según informó la televisión iraquí.

El traspaso a las fuerzas iraquíes refleja la tendencia hacia una mayor confianza y credibilidad en la capacidad de las tropas de este país para mantener la seguridad en su nación, según las autoridades de Bagdad.

"Este hecho histórico en la provincia es una muestra clara de que el entrenamiento que han recibido nuestras Fuerzas Armadas les ha permite mantener la seguridad en Anbar", afirmó en el mismo acto el gobernador de la provincia.

Ahmed Abu Risha, líder de los Consejos de Salvación, que se formaron en octubre de 2006 para combatir la fuerte presencia de Al Qaeda en Anbar, destacó el papel que ha tenido su milicia "para eliminar a los terroristas, los criminales y el crimen organizado".

Los combatientes de Al Qaeda habían llegado a controlar la provincia. La idea de los Consejos de Salvación fue más tarde extendida a otras provincias del país.

En abril y noviembre del 2004, en Faluya, la segunda ciudad en importancia de Anbar y a 50 kilómetros de Bagdad, los marines de Estados Unidos pelearon lo que se considera las batallas más encarnizadas contra las tropas insurgentes.

En esos combates perecieron unos setenta marines, pero nunca se informó de la cifra de iraquíes fallecidos.

La retirada de los marines de Anbar representa la primera vez en la que el Ejército de Estados Unidos abandona una provincia de mayoría suní y que cuenta con rutas estratégicas que vinculan a Irak con sus vecinos.

Las otras diez provincias cuya seguridad ha sido traspasada a las fuerzas iraquíes, en el sur de Irak, son regiones de mayoría chií.