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Marta Domínguez por los suelos cuando luchaba por las medallas

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Una fuerte costalada a 200 metros de la meta, cuando se batía por la medalla de plata, echó por tierra las ilusiones de Marta Domínguez en la primera final olímpica femenina de 3.000 metros obstáculos.

La palentina rodó por la pista a media vuelta del final, al tropezar en el obstáculo que precedía a la última ría, cuando luchaba junto a la keniana Eunice Jepkorir y la rusa Yekaterina Volkova por la medalla de plata, una vez que la de oro estaba segura en poder de Gulnara Samitova-Galkina, vencedora con nuevo récord mundial (8:58.81).

El burgalés Juan Carlos Higuero será el único representante español en la final de 1.500. El madrileño Arturo Casado se quedó en semifinales.

Higuero, destronado por Casado hace dos semanas en Tenerife como campeón de España, recuperó su mejor imagen en la primera semifinal, en la que sin angustias, bien colocado siempre y resuelto en el esprint, acabó tercero con 3:37.31. Pasaban a la final los cinco primeros y dos más por tiempos.

A continuación, Casado tomó la cabeza en la segunda semifinal y con su enorme envergadura controló el grupo. Pasó los 800 en 2:02.05 y aguantó arriba hasta los últimos 200 metros, en los que pinchó sin remisión y acabó último. Venció el bahrainí Rashid Ramzi, campeón mundial en Helsinki 2005, en 3:37.11.

En la tercera carrera de su vida en 3.000 metros obstáculos, Marta Domínguez conservó la cabeza fría para no cebarse en el ritmo delirante que impuso desde la salida la plusmarquista mundial y llegó a la última vuelta en la situación que le gusta, con todas las puertas abiertas para ganar una medalla.

En tales circunstancias Marta Domínguez nunca ha fallado, de forma que sólo la desgracia ha podido privarle de la única medalla que falta en su historial, la olímpica. La cántabra Zulema Fuentes-Pila terminó duodécima en 9:35.16.

Cuando el 10 de diciembre pasado consiguió el título europeo de cross en Toro (Zamora), Marta Domínguez completó la triple corona continental. Había sido campeona de Europa al aire libre (dos en 5.000) y en pista cubierta (uno en 3.000). Ahora también en cross, pero tenía una espina clavada: los Juegos Olímpicos.

En Atlanta'96, con 20 años, cayó en las series de 1.500; en Sydney 2000 una enfermedad la dejó eliminada en primera ronda, y en Atenas 2004 no participó por lesión.

Su ferviente deseo de triunfar en una final olímpica le llevó a olvidarse de los Mundiales de cross de Edimburgo e incluso de los Mundiales en pista cubierta de Valencia, pero la adversidad ha vuelto a perseguirla en su regreso a los Juegos.

Josephine Onyia, plusmarquista española de 100 metros vallas, pasó a semifinales al ganar con el mejor tiempo de la primera ronda (12.68), que le dio la victoria en la primera de las cinco series. Este año ha ganado dos reuniones de la Liga de Oro, Berlín y Oslo, y en la primera de ellas estableció, el 1 de junio pasado, su actual récord de España (12.50).

Las españolas derramaron lágrimas en el maratón, de emoción y de sufrimiento. Yesenia Centeno fue la mejor. Caminó con las mejores hasta el km. 25 pero a partir de ahí se quedó sola, con una gran ampolla en el pie derecho, y terminó en el puesto 45 con 2h36.25. Era su tercer maratón en cuatro meses. El año que viene se propone batir el récord de España, en poder de Ana Isabel Alonso desde hace trece años con 2h26:51.

La lucense Alessandra Aguilar, que el 1 de julio había protagonizado en Rotterdam un gran debut en la distancia (2h29:03), sufrió a partir del kilómetro 15. Las piernas no le iban y acabó en el puesto 54 con 2h39:29.

La oscense María José Pueyo entró en el 64, a 21 minutos de la ganadora, la rumana Constantina Tomescu. Cinco veces se paró, tentada de abandonar, y sólo la llegada al punto en que la esperaba su familia, en el km.35, le dio fuerzas para acabar.