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Martín Garzo: "Trato de recuperar el mundo antiguo y eterno de la fábula"

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El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo, que anoche obtuvo el IX Premio de Novela Ciudad de Torrevieja con "Tan cerca del aire", señala en una entrevista con Efe que con esta obra trata de recuperar "el aliento del mundo antiguo y eterno de la fábula".

Partiendo de un cuento que le marcó de pequeño sobre un pastor que queda fascinado por unas muchachas que se transforman en aves, el autor castellano ha construido un artefacto literario en el que Jonás, el joven cartero de un pueblo, conoce un día a una enigmática mujer llamada Paula, quien le cuenta cómo su padre vivió una historia de amor teñida de pasiones ancestrales e instintos olvidados con una bella y delicada muchacha muda.

Narrada en tercera persona al principio, hasta que a la mitad del relato aparece un personaje fundamental y entonces los hechos pasan a explicarse en primera persona, el también ensayista asevera que ha pretendido ofrecer al lector el "sabor de las historias eternas, de las que hablan de lo que de verdad somos".

Ubicada en un mundo de naturaleza y aislamiento, aunque Martín Garzo se resiste a tacharla de novela rural, reitera que su intención era relatar unos hechos como "las viejas historias que han acompañado al hombre desde el inicio de los tiempos", donde surgen las grandes preguntas sin respuesta.

"¿Tiene sentido la vida?, "¿Qué significa el amor?, "Por qué existen la desdicha y la injusticia?, "¿Por qué debemos morir?. Son preguntas que uno no puede dejarse de hacer, aunque no haya respuesta", subraya.

Es por ello también, en su opinión, que el hombre inventa historias ya que "la ausencia de respuestas te hace daño o te puede generar angustia".

La novela, que publicará Plaza & Janés el próximo 29 de octubre, es, asimismo, "una metáfora sobre el amor, sobre lo difícil que es y los caminos extraños que te hace recorrer, en los que, en ocasiones, ocurren sucesos inesperados".

A su juicio, su nuevo título incide en los sentimientos y las emociones de unos personajes "transtornados por lo que les sucede".

En el caso de Jonás, aunque no quiere desvelar la trama, avanza que acabará descubriendo su verdadera identidad, lo que le arrastrará a un mundo muy diferente al que ha habitado hasta el momento.

La naturaleza vuelve a tener su papel en este nuevo proyecto del vallisoletano, tal como ya ocurre en otros textos suyos.

En este sentido, argumenta que en siglos pasados el hombre era una criatura más de la naturaleza, una condición que el urbanita ha perdido.

Sin embargo, "allí están los cuentos y los relatos para recordar que esa relación existió" y agrega que ahora los que "viven en comunicación con el mundo son los niños, capaces de hablar con animales u objetos". "También quiero con mis historias -prosigue- recuperar esa comunicación perdida".

Precisamente, en la novela aparecen niños como símbolo de que "están cerca de todo lo que importa".

Considerado una de las voces más prestigiosas de la literatura española, Gustavo Martín Garzo ha obtenido a lo largo de su trayectoria diferentes premios literarios como el Nacional de Narrativa en 1994 por "El lenguaje de las fuentes" y el Nadal en 1999 por "Las historias de Marta y Fernando".

Además, cuenta en su haber con el premio Nacional de Literatura infantil y juvenil del año 2004.