Publicado: 03.04.2014 11:00 |Actualizado: 03.04.2014 11:00

Mas declara que algunos manifestantes golpearon su coche, pero no puede identificarlos

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 El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, ha dicho este jueves en el juicio de 19 acusados del asedio al Parlament catalán en 2011 que nunca había vivido una situación de bloqueo a diputados y de violencia de tal magnitud y que cuando viajaba en su coche fue atacado.

Artur Mas ha testificado por videoconferencia desde la Generalitat en castellano, "para evitar problemas de matiz en la traducción", en la cuarta jornada del juicio seguido por los hechos del 15 de junio de 2011, cuando una concentración convocada por el movimiento 15M ante el Parlament, en Barcelona, derivó en situaciones de asedio a los parlamentarios. Una situación de "acoso y coacción", en palabras del president.

Mas ha relatado que cuando se dirigía al Parlament en su coche oficial algunos concentrados bloquearon su paso e intentaron abrir la puerta de su lado del vehículo, al que además golpearon en actitud violenta. "Había una actitud de violencia más allá de la protesta, que se entendía muy bien. No solamente era una protesta sino un bloqueo de todos los diputados para acceder al Parlament", ha denunciado.

El president, que invitó a subir a su coche a los diputados Antoni Fernández y Josep Maria Llop, ha añadido que tuvieron que girar hacia una Comisaría cercana, donde llegaron también otros diputados. Desde allí, los servicios de seguridad habilitaron un helicóptero para trasladarle a él y otros diputados, la primera vez que hubo que usar este medio para ello.

Ha añadido que no pudo identificar a ninguno de los manifestantes que zarandeaban el vehículo, ni observó los daños en vehículo cuando entró en la comisaría, pero asegura que su equipo sí encontró desperfectos en el coche oficial, y le informaron de ello más tarde, aún en comisaría.   

No pudo identificar a ninguno de los manifestantes ni observó daños en el coche, pero su equipo le informó de los desperfectos

Mas ha recordado que pidió a los responsables de seguridad que no hubiera lesionados y que, tanto él como la presidenta del Parlament en primer lugar así como el resto de diputados, pudieran entrar a tiempo en el Parlament para que quedara claro que la Cámara estaba en funcionamiento, aunque fuera en un día con unas circunstancias anómalas.

El presidente de la Genralitat ha comentado que era importante dar una "imagen de la mayor normalidad posible", ya que los sucesos deterioraban la imagen de Cataluña.

Respecto al uso del helicóptero ha dicho que es excepcional, sobre todo "en estos momentos de austeridad".

Mas ha señalado que él está acostumbrado a muchas manifestaciones que "son habituales e incluso saludables" pero ha añadido que "lo excepcional" ese día "fue el bloqueo del acceso al Parlament de todos los diputados", y ha apostillado: "Eso no lo vi nunca".

En cualquier caso, ha resaltado que para él lo importante era celebrar el pleno parlamentario en el que se iban a tratar cuestiones prioritarias para él como la sesión de control al gobierno y los presupuestos autonómicos.

El juicio se celebra contra diecinueve de los veinte procesados en esta causa, ya que uno se encuentra huido y cada uno de ellos se enfrenta a una petición del fiscal de cinco años y seis meses de prisión y una multa de 7.500 euros, así como a diversas penas que solicitan las acusaciones, ejercidas por el sindicato Manos Limpias, la Generalitat y el Parlament. Para la defensa, se trata de un juicio político y lo que está en discusión es el derecho a la protesta.  

De hecho, en la tercera jornada de la vista oral, celebrada este miércoles, varios diputados catalanes han relatado por videoconferencia las agresiones, los insultos y la intimidación que sufrieron y cómo se alteró el normal desarrollo de la sesión plenaria. Sin embargo, otros parlamentarios han quitado hierro a esa versión  de los hechos y hasta han sugerido que las autoridades de Interior instigaron los incidentes con los manifestantes.

El magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, ha declarado impertinentes varias preguntas con tintes políticos efectuadas al presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, y ha evitado que responda si se considera afectado por un delito contra las altas instituciones del Estado español o si ve al Ejecutivo autonómico como un "alto organismo de la nación española".

El abogado de la defensa, Gonzalo Boyé, ha preguntado durante el juicio por el asedio al Parlament al líder catalán si reclama como afectado por un presunto delito contra las altas instituciones del Estado Español, una calificación que ha hecho posible que el caso se enjuicie en la Audiencia Nacional y no en Barcelona, contra el criterio de las defensas.

Tampoco deja preguntar a la defensa si Mas gastó 12,7 millones en helicóptero en 2011

El presidente del tribunal ha intervenido para asegurar que la "única pregunta factible" sobre esta cuestión sería plantear al testigo si reclama algún tipo de indemnización. En las sesiones anteriores, otros diputados autonómicos también fueron cuestionados sobre la compensación económica, aunque no por la calificación jurídica.

Después de que Marlaska apuntase que la Generalitat ya ejerce la acusación y que Mas contestara que "por supuesto que no" pide ningún tipo de indemnización, el abogado de la defensa ha preguntado si la "Generalitat de Cataluña es un alto organismo de la nación, del Estado español". "No le corresponde decirlo al presidente. No le compete", ha puntualizado el juez.

La defensa ha mostrado su protesta por este hecho, así como por que tampoco se le permitiera preguntar a Mas si gastó 12,7 millones en el uso del helicóptero en el año 2011. El president recurrió a este aparato para entrar al Parlament ante la "violencia" y la "coacción" que encontró cuando intentaba llegar a bordo de su vehículo oficial.

Por otra parte, Marlaska ha llamado la atención a los acusados y a los asistentes del público ante el "baile" de entradas y salidas en la sala de vistas. Ha explicado que los presentes tenían la facilidad de hacerlo pero había llegado un punto en que las interrupciones eran "excesivas".

"Despista ya abrir y cerrar tanto la puerta. Si no, voy a decidir que paremos cada hora cinco minutos y volvemos. Se da libertad para si realmente tienen que salir, pero es un baile que ya despista", ha concluido el magistrado, para conminar a los asistentes a "aguantar sin salir" constantemente de la sala.

La cuarta sesión del juicio ha concluido con los testigos de la defensa, que han afirmado haber observado agresiones y han dicho que eran los propios manifestantes quienes "protegieron" a los parlamentarios para que algunos exaltados no les "hicieran picadillo".

La vista se reanudará el 25 de abril con el testimonio de la presidenta del Parlament, Nuria de Gispert. Las pruebas periciales se examinarán el 5 de mayo.