Publicado: 25.09.2009 08:00 |Actualizado: 25.09.2009 08:00

Más imágenes de guerra

Memoria audiovisual. Rescatados en Moscú 30 documentales y más de mil fotografías sobre la Guerra Civil

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Más de 30 reportajes filmados por los cineastas rusos Karmen y Makaséeva sobre los dos primeros años de la Guerra Civil española han sido restaurados y rescatados por la Administración cultural española del Archivo Fotocinematográfico Estatal de Rusia, según ha podido comprobar Público. También han llegado copias de unas mil instantáneas de la contienda, existentes en el archivo estatal de la antigua Unión Soviética.

Buenaventura Durruti ha llegado a Madrid al frente de su columna de milicianos anarcosindicalistas. El dirigente conversa con el periodista de Pradva Mijail Koltsov. Karmen filma la escena. Durruti muestra un semblante relajado, incluso sonriente. Tras la breve conversación, sube a su coche. Una hora después muere. Un disparo fortuito acaba con la vida del dirigente anarquista mientras sus hombres ocupan las posiciones defensivas sobre el terreno y cavan trincheras. Con el himno de los anarquistas como música de fondo, Karmen y Makaséeva narran el hecho y siguen filmando la defensa de Madrid frente a las tropas de Franco, Mola y Varela que avanzan hacia la capital por las carreteras de Toledo y Extremadura.

Los primeros reportajes de los Servicios Informativos Soviéticos sobre la Guerra Civil española, el Nodo de los rusos, ofrecen unas imágenes más humas que bélicas sobre la defensa de Madrid. Comienzan con una arenga de aquella mujer que vestía de negro para ir decente a todas partes, Dolores Ibarruri, Pasionaria, llamando a la lucha por la libertad y describiendo las calamidades de la guerra. Es el otoño de 1936. Los milicianos defienden la ciudad y las mujeres trabajan en las fábricas, las casas y los talleres. "El enemigo se acerca y cientos de mujeres empujan a sus hijos para que suban a los carros, camiones y autobuses que los alejarán del peligro", relata el locutor en ruso. Los fotogramas más enternecedores corresponden a cuatro niños embutidos en los serones de un pollino.

¿A dónde les llevan? A Valencia. Pero Valencia puede esperar. Karmen y su compañera filman antes la huída de la gente de los barrios periféricos hacia el centro de la ciudad. Algunos vienen huyendo de las tropas moras de Franco, Orgaz y Varela desde Extremadura. Vienen en carros, en jumentos y a pie con sus atillos, sus maletas, sus mantas, colchones, máquinas de coser y hasta alguna oveja. En los puentes de Toledo y en Santa María de la Cabeza se cruzan con los milicianos que marchan al frente. Las filmaciones son explícitas, las explicaciones, muy genéricas.

Uno de los reportajes muestra un pasaje junto a Durruti una hora antes de morir

Los reportajes sobre la defensa de Madrid muestran los bombardeos de los barrios más humildes del suroeste de la capital, a los milicianos cavando trincheras o apostados en las mismas, donde los visitan algunas abuelas con gesto angustiado, pero no incluyen la crudeza de los combates ni los enfrentamientos en el Hospital Clínico y la Carretera de la Coruña. En ellos muere el escritor cubano Pablo de la Torriente, a quien luego mencionan entre los homenajeados por el Congreso de los Intelectuales Antifascistas que se celebra en Valencia en 1937.

En los fotogramas de estas filmaciones aparecen Pablo Picasso y Dolores Ibarruri cavando trincheras en el Parque del Oeste. Tal vez sean los más curiosos. Los más impactantes nos presentan una montaña de escombros en la que escarban unos hombres hasta sacar uno, dos, tres niños muertos. Los escombros pertenecen a una humilde casa que acaba de ser bombardeada en Carabanchel. La cámara todavía logra filmar los Junkers alemanes en el cielo.

Inopinadamente, en el marco de la ofensiva franquista contra Madrid, los reporteros se trasladan a Alicante. ¿Miedo? La explicación es que va a llegar el barco ruso Nyeva con ayuda alimenticia y sanitaria y han de filmar la entrada. Los reporteros captan las siluetas de dos buques de guerra enemigos uno alemán y otro italiano, según el locutor a pocas millas de la bocana del puerto. Por fin llega el Nyeva y una multitud, puño en alto, se apresta a recibirlo. Entre cánticos de La Internacional, de ¡Adelante, camaradas! y vivas a la solidaridad internacional, las grúas realizan su trabajo y van descargado pilas de cajas de madera. Carne rusa, enlatada, para España.

Román Karmen, ya sin la ayuda de su compañera Makaséeva, realiza un amplio reportaje sobre Valencia. Explica que el Gobierno, presidido por Francisco Largo Caballero, se ha trasladado a la ciudad del Turia por razones de seguridad. Filma tareas agrícolas, la recogida de la naranja, los cultivos de arroz en la albufera... Explica que "el fascismo está destruyendo los pueblos y los campos de cultivo" y que Valencia es casi la única despensa de Madrid. "El arroz se manda a Madrid y a los frentes; también el ganado". La cámara filma una piara de cerdos transitando por el centro de la ciudad. En algunas plazas de arremolinan grupos de personas bastante numerosos. Un activista suelta una proclama subido a una cesta de mimbre. Después, se baja y le da la vuelta. La gente echa unas monedas. "Es dinero para los niños evacuados", explica el locutor.

Cientos de niños han sido llevados al castillo de Benisanó, convertido en guardería. Karmen filma su entrada en la fortaleza, en fila india y perfecto orden. De ahí se traslada a la Plaza de Toros, convertida en centro de instrucción de milicianos y voluntarios internacionales recién llegados. De ahí los trasladarán a Albacete y después al frente de la defensa de Madrid. De la reunión de las Cortes en la capital valenciana, el reportero filma una panorámica general y algunas palabras del ministro de Estado Álvarez del Bayo, uno de los pocos que habla ruso y se encarga de las compras de material de guerra a Stalin. Y también un trozo de la intervención, inaudible, del secretario general del PCE, José Díaz.

Cientos de niños fueron llevados al castillo de Benisanó, convertido en guardería

El cineasta se centra principalmente en las imágenes de contenido social, en las labores y el sufrimiento de la pobre gente. Pero la guerra es la guerra y Karmen decide jugarse el tipo. Vuelve a Madrid, filma el entrenamiento de los brigadistas, los bombardeos de Alcalá de Henares, unas escenas en la Batalla del Jarama y al amanecer del día de la ofensiva contra los italianos en Guadalajara, en abril de 1937, avanza en primera línea, cámara en ristre, con los combatientes y filma el primer muerto del Ejército Popular y luego, a los prisioneros italianos, entre los que los milicianos reparten tabaco.

Uno de los reportajes más emocionantes e impactantes recoge el bombardeo y la evacuación de Bilbao. Karmen ofrece la imagen de un pueblo vasco pacífico y laborioso y mientras narra la decisión de los militares nazifascistas de arrasar Vizcaya filma las casas ardiendo, la gente huyendo, las ruinas y a sus autores: los Junkers alemanes. "Más de medio millón de personas han abandonado la ciudad y los pueblos cercanos", relata. Sin embargo, no logra filmar el bombardeo de Gernika ni el también despiadado de Durango.

Unos hombres escarban en una montaña de escombros hasta sacar tres niños muertos

De pronto, el escenario visual se traslada a una especie de parque o de prado donde hay miles de personas. Una médico sentado en una silla va auscultando a los niños. Les mira el tórax, la dentadura. Un hombre sentado ante una pequeña mesa les prende una etiqueta en la solapa. Algunos niños lloran. Los padres y madres les besan con una que impresiona y algunos también lloran. El locutor dice: "Son enviados al extranjero". ¿A dónde les llevan? El reportaje no revela su destino. Sabemos que algunos van a Bélgica, otros a Inglaterra y a Dinamarca.

El trasatlántico se aleja. Miles de pañuelos ondean en tierra. El reportaje culmina en Leningrado, con la llegada de 1.550 niños vascos que son acogidos por la población local con ramos de flores y con un afecto extraordinario. Algunas personas se acercan a la fila y los besan. Ellos, tímidamente, levantan el puño.

Las filmaciones del reportero ruso terminan con dos reportajes: uno sobre la transformación de las milicias en Ejército regular, el Ejército Popular, con asesores soviéticos y voluntarios internacionales de más de cincuenta países del mundo, y otro sobre el Congreso de los Intelectuales Antifascistas de Valencia, en el que el escritor Gustav Regler, aun estando herido, lanza un emotivo discurso: "El pueblo español vencerá al fascismo internacional y su lucha no es sólo por la victoria frente a la tiranía sino también por la cultura mundial". El congreso rinde homenaje a Federico García Lorca, Leopoldo Alas, el escritor y general Lukacs, fallecido en el frente. Kamen ya no filmará más. Le espera otro destino: la guerra de China, atacada por Japón.

Además de la filmografía, el Ministerio de Cultura español, a través de la dirección general del Libro y Archivos de la que es titular Rogelio Blanco, ha rescatado con la colaboración del profesor de la Universidad Complutense Ángel Encinas más de un millar de placas fotográficas sobre la Guerra Civil de los fondos del Archivo Fotocinematográfico ruso. En muchos casos han requerido una restauración previa. La mayor parte de ellas fueron tomadas por brigadistas y asesores rusos, no por periodistas profesionales. La defensa de Madrid, los combates en Huesca, en Tarragona, el paso del Ebro, los bombardeos de Barcelona y los estragos de la aviación alemana en Gernika hasta borrarla del mapa son algunas de las instantáneas más impactantes.

La memoria gráfica abarca también a los principales mandos del Ejército Popular y a los dirigentes políticos republicanos, con especial fijación en Francisco Largo Caballero, Juan Negrín y Julio Álvarez del Vayo. La vida y actividades de las Brigadas Internacionales completan esta recuperación de la memoria audiovisual de la Guerra Civil española.