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"A más de uno le daría lecciones de democracia"

Próximo director deportivo de la Federación. Quitarle la bandera de Asturias a un jugador lo colocó en el centro de la polémica 

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Cómo que te han llamado facha a ti'. El entorno más cercano a Ginés Meléndez bombardeó incrédulo el teléfono del seleccionador sub-19 tras el revuelo desatado por la imagen en la que se le vio arrancar una bandera asturiana a Muñiz. El polémico tirón sucedió durante la celebración del campeonato de Europa sub-19 conquistado por España hace una semana. El gesto, marcial en las formas e impactante en televisión, le colocó en el centro de una intensa polémica. 'Los fachas están crecidos', dijo el coordinador de Izquierda Unida en Asturias y el Bloque por Asturies-UNA pidió su 'inmediata destitución'.

'Sólo estaba cumpliendo con la nueva norma de la Federación de que al palco no se puede subir a recoger los trofeos con otra bandera que no sea la española. No tengo nada contra las autonomías, soy un demócrata convencido', aclara Meléndez.

'La gente que me conoce se sorprendió de que me llamaran facha'

'La gente que me conoce se sorprendió de que me llamaran facha. Lo que más me duele es que me atacaran sin conocer a la persona y de dónde vengo. A más de uno podría darle lecciones de democracia, solidaridad, humanidad y compromiso con los débiles', prosigue el que en breve será nombrado nuevo director deportivo de la Federación en sustitución de Fernando Hierro.

Meléndez viene de Los Chospes (1950), una aldea alba-ceteña de poco más de cien habitantes. 'Allí me surgió la idea de ser médico porque desde pequeño vi las injusticias y la pobreza de los más necesitados. Quería ayudarles y pensé que siendo médico era una buena forma de hacerlo'.

A finales de los años cincuenta, el hambre, el miedo y las penurias aún componían la resaca de la Guerra Civil. Sentado en un banco, Meléndez fue testigo infantil de rostros sufridos, conversaciones de derrota y economías familiares vacías. 'Mis padres tenían una tienda y el único teléfono de la aldea, así que mi casa era el centro neurálgico del pueblo y allí escuché y vi de todo. Nunca se me olvidará un vecino mío que fue procesado porque se encontró una rueda de un camión y la vendió. Al comercio venía gente muy pobre y mis padres fiaban hasta que pudieran pagar. Lo apuntaban todo en una libreta, había algunos que tardaban un año porque dependían de las cosechas, pero a mis padres no les importaba. La solidaridad la aprendí de ellos'.

'Pronto aprendí que la historia de España no era como nos la contaban'

En esas conversaciones vecinales, también aprendió que la manipulación había invadido los libros y las aulas de la España franquista en las que se formaba: 'Un vecino, Paco el Lagarto, me descubrió que las cosas no eran como nos las habían contado. Aprendí pronto que la historia que nos daban en el colegio no era la real. Yo sentía curiosidad y preguntaba y en mi casa me recomendaban callar por el miedo que aún había'.

El fútbol le conquistó en las eras y lo siguió practicando mientras estudiaba magisterio en Albacete. Llegó a jugar en Tercera División, pero 'tuve que dejarlo porque necesitaba trabajar para poder seguir estudiando'. En 1979, los estudios docentes le llevaron a crear algo que por entonces a más de uno aún le sonaba a subversión: 'Creé la primera cooperativa escolar de España con talleres de mimbre, alfombras y música. He ejercido durante 39 años la docencia. También fui concejal de deportes en Albacete por una lista independiente del Partido Socialista'.

Los años como profesor descubren parte del perfil de Meléndez como seleccionador de categorías inferiores: es didáctico y pater-nalista. A la Federación llegó tras ser el preparador físico de aquel revolucionario queso mecánico de Benito Floro que puso al Albacete en la élite del fútbol español a principios de los años noventa. También fue director deportivo del club manchego antes de que Iñaki Saéz le reclamara para entrenar a las mejores promesas del fútbol español. '¡Quién iba a decirlo saliendo de una aldea de cien habitantes!'.