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Más de la mitad de los españoles usan gafas o lentes contacto

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Más de la mitad de los españoles, unos 23,6 millones de personas, utilizan gafas, lentes de contacto o ambos sistemas para compensar los defectos de visión, un porcentaje que se sitúa por debajo de la media europea, cercana al 70%.

Estos datos se incluyen en la tercera edición del Libro Blanco de la Visión 2009 que se ha presentado hoy en Barcelona y que en 200 páginas ofrece los datos más destacados del sector óptico en España, en el que trabajan unas 35.000 personas.

Javier Cañamero, presidente de Visión y Vida, entidad creada en 1955 y que vela por la información y educación sobre la salud visual, ha indicado a los periodistas que la crisis económica y la situación de la que partía España han condicionado que el nivel actual de utilización de gafas sea menor que en otros países europeos.

No obstante, ha considerado que 'el nivel es equiparable por la banda baja', si bien es fundamental que se empiecen a notar pronto los denominados 'brotes verdes' de repunte de la economía para que el sector también se recupere.

El sector facturó el pasado año 2.037 millones de euros, lo que supuso un descenso del 4,5%

El sector facturó el pasado año 2.037 millones de euros, lo que supuso un descenso del 4,5% con relación al ejercicio anterior, sobre todo en las gafas de sol (-7,05%) y las gafas graduadas o montadas (-6,2%) mientras las lentes de contacto, por el contrario, registraron un incremento de ventas, con un 9,5% más al pasar de 190 millones de euros en 2007 a 208 millones en 2008.

'Las familias -ha explicado Cañamero- tienen prioridades más acuciantes y si antes de la crisis la vida media de unas gafas era de unos tres años, ahora se opta por no cambiar hasta que se puede, lo que supondrá que la visión de los españoles empeorará' si continúa esta situación.

En este sentido, ha reconocido que los precios de las gafas y lentes de contacto influyen en la decisión de 'aguantar' los modelos que se usan aunque ha asegurado que son más bajos que en otros países europeos, como Francia y Alemania, algunos de cuyos ciudadanos aprovechan incluso sus vacaciones en España para hacerse unas nuevas.