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Mas propone un impuesto para las grandes fortunas

Insta a los partidos catalanes a defender en Madrid el pacto fiscal

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El president de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, emplazó ayer con gravedad en el Parlament a las fuerzas políticas catalanas a defender en Madrid un proyecto consensuado de pacto fiscal y condicionar cualquier apoyo a la gobernabilidad del Estado a la consecución de este objetivo. “Nos conviene un consenso político ambicioso, sereno y amplio”, afirmó Mas, al que la oposición anticipó hoy una severa réplica por su contundente política de recortes.

En su primer debate de política general como president, el líder nacionalista defendió sin pestañear su política de austeridad para reducir al déficit, apeló una vez más a la responsabilidad de los grupos ante el difícil escenario económico y lanzó al ruedo electoral su apoyo a la creación temporal de un impuesto que grave las grandes fortunas.

“El momento reclama hacer piña en Catalunya, trasladarla a Madrid y condicionar nuestro apoyo a la gobernabilidad del Estado a la consecución del pacto fiscal, no como una posición del Gobierno de Catalunya, sino como una posición catalana”, explicó el president, consciente, sin embargo, del insistente tantán que augura una rotunda mayoría absoluta del PP en la que se estrellaría su estrategia.

En su larga exposición de la obra hecha y por hacer, Mas se reservó el final para hacer una enérgica reafirmación de la identidad y autogobierno de Catalunya y la necesidad de caminar por la vía de la “transición nacional. “El objetivo es decidir cómo nos podemos gobernar mejor”, explicó, tras proclamar por enésima vez que “la vía constitucional y la vía estatutaria están agotadas”. La fórmula del president ante el big bang de la crisis y la globalización es “más Europa y más Catalunya”. Y, aunque sin decirlo, menos España.

El enérgico emplazamiento de Artur Mas se produce en vísperas de la campaña electoral del 20-N y se proyecta directamente sobre la comisión ad hoc del Parlament, que debe presentar una propuesta de concierto económico antes

del próximo 31 de octubre. “Como presidente de Catalunya, puedo reclamar de las fuerzas políticas catalanas que en el tema del pacto fiscal estén a la altura de las circunstancias”, insistió el president, quien pidió que “el consenso social que hay sobre esta cuestión se traduzca en consenso político”. El PSC, que calificó el discurso de Artur Mas de “vacío y con mucho humo”, según Miquel Iceta, prometió ayer desmontar la táctica de CiU, que ha encontrado en la nueva dirección de ERC una vía alternativa de escape al PP y la izquierda. El propio Oriol Pujol, líder parlamentario de CiU i del pinyol convergente, apostó ayer por esta ruta en un artículo de prensa.

Además de explotar la baza de la centralidad del espacio político catalán con la herramienta de la identidad nacional y la autonomía fiscal, Mas intentó suavizar su perfil liberal y declaradamente business friendly con un guiño a los sectores más castigados por la crisis y los impuestos. El president apoyó abiertamente la creación de un impuesto temporal sobre las grandes fortunas, bajo el argumento de que la situación de crisis exige el “esfuerzo de todos”.

El president aludió al nuevo impuesto como una “figura tributaria de carácter progresivo que grave las grandes acumulaciones de rentas”, aunque sin más precisiones.

“Que quede claro –añadió sin embargo– que es un planteamiento temporal y que habrá de respetar el principio de equidad; habrá de estar diseñada de manera que no tenga efectos no deseados sobre el crecimiento económico y la recuperación”. “Son tiempos de un mayor compromiso y esfuerzo, sobre todo de los que tienen mayor capacidad económica”, dijo.