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Mas se resiste a apoyar la opción del Ebro mientras no haya acuerdo sobre el Ródano

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El presidente de CiU, Artur Mas, se ha mostrado dispuesto a apoyar la conexión entre el Ebro y Barcelona, un proyecto que, ha recordado, defendió el gobierno de Jordi Pujol frente al rechazo de la izquierda catalana, pero ha condicionado su respaldo a que se llegue a un acuerdo global que incluya el Ródano.

Así lo ha planteado el jefe de la oposición en Cataluña tras reunirse por espacio de hora y media con el presidente catalán, José Montilla, en el Palau de la Generalitat.

Éste ha sido el segundo encuentro en ocho días entre ambos dirigentes, después de que el lunes de la semana pasada ya se reunieran y no consiguieran ningún avance debido al rechazo del presidente de la Generalitat a la propuesta de trasvase del Ródano y a la negativa del líder de CiU a trasvasar agua del Segre a Barcelona.

Tras quedar archivada la propuesta de trasvase temporal del Segre, Mas ha destacado que ahora los gobiernos español y catalán apuestan por "la interconexión de redes entre el agua de Ebro y las cuencas del área de Barcelona", una idea que en 2002 CiU trató de impulsar pero, curiosamente, se topó con la firme oposición de PSC, ERC e ICV-EUiA, que finalmente lograron hacer "abortar" el proyecto.

"Si finalmente el proyecto que tiran adelante es la interconexión de redes entre el área del Ebro y la región de Barcelona, significa que rectifican en toda regla y que acaban haciendo lo que CiU ya tenía previsto hace seis años. De ser así, se habrán perdido seis años", ha señalado.

Pese a deplorar "la demagogia y el partidismo" con que actuaron las formaciones que hoy integran el gobierno de la Generalitat, CiU está abierta a avalar esta interconexión -proyecto "gemelo" del que el ejecutivo de Pujol empezó a licitar en 2002-, aunque plantea diversas condiciones.

De entrada, Mas exige que el plan cuente con el "consenso" del Campo de Tarragona y las Tierras del Ebro y que se recupere la idea de CiU de crear un consorcio que conceda "voz y voto" a los representantes territoriales.

Mas es consciente de que es necesario impulsar medidas a corto plazo para garantizar el suministro de agua al área metropolitana de Barcelona durante los próximos doce meses, pero insiste en que el acuerdo debe incluir asimismo soluciones "definitivas" a la sequía que, a su juicio, pasan por impulsar el trasvase del Ródano.

La discrepancia sobre el Ródano bloquea de momento un pacto global sobre el agua entre gobierno y oposición en Cataluña.

"Un acuerdo global con el gobierno sólo lo podemos hacer si tenemos la seguridad de que el tema del agua queda resuelto no sólo para los próximos meses, sino también para siempre", ha advertido.

"Si el Ródano no se acepta, CiU no tendrá más remedio que decir que no hay acuerdo global", ha agregado.

Después de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se comprometiese la semana pasada a estudiar la viabilidad del trasvase del Ródano, Mas ha interpretado que Montilla ha sido hoy menos "rotundo" al rechazar el proyecto, pero sigue sin dar un 'sí'.

"Los mismos que se opusieron a la interconexión de redes hace seis años son los que ahora dicen 'no' al Ródano. Si seguimos así, dentro de unos años lo pagaremos. Por eso tenemos la obligación de seguir apretando con este tema", ha remarcado.

Mas ya ha avanzado que CiU seguirá insistiendo con este asunto desde la Mesa Nacional sobre el Agua propuesta por la Generalitat.

Según Mas, el trasvase del Ródano no sólo permitiría abastecer al área de Barcelona, sino que también se beneficiarían de mayor excedente de agua las zonas del Ebro y del Ter.