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Matan a una anciana para vender su casa y montar un coffee shop

Dos hombres han sido condenados a cadena perpetua en Alemania, donde tuvo lugar el crimen

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Dos hombres fueron condenados hoy a cadena perpetua y un joven a ocho años de prisión juvenil por estrangular a una anciana millonaria y tratar posteriormente de vender su villa para financiar un coffee shop para la venta de hachís y marihuana en Holanda.

La Audiencia de Mönchengladbach, al oeste de Alemania, subrayó que los tres condenados, de 55, 22 y 21 años de edad, actuaron inducidos por 'los mas bajos instintos' y para 'enriquecerse con el patrimonio de su víctima'.

Para ello asaltaron la residencia de la anciana, a la que trataron de estrangular con el cable de freno de una bicicleta, aunque la dama planteó tal resistencia que acabaron tirándola abajo por una escalera y la terminaron de asfixiar cuando ya estaba malherida.

El tribunal señaló que el instigador del crimen fue el mayor de los tres condenados, que había realizado anteriormente varias reparaciones caseras en la villa y sabía que la anciana vivía sola y era una persona adinerada.

Tras el crimen, cometido materialmente por el menor de los acusados, y con el cuerpo de la anciana escondido en el sótano, el mayor de todos trató de vender la villa con falsos poderes que le atribuían capacidad de administrador y la mentira de que la dama se encontraba de cura en un balneario.

Una vecina recelosa y una hija de la víctima presentaron, sin embargo, sendas denuncias por desaparición de la anciana, que hicieron abrir una investigación a la policía y alarmó a los criminales, que ya habían localizado varios interesados en la villa.

Para eliminar pruebas metieron el cadáver de la anciana en un tonel que tiraron en el cercano lago de Brügge con la esperanza de que se hundiera para siempre.

Sin embargo, poco después y ante la presión de los interrogatorios, el mas joven de los acusados confesó el crimen y condujo a la policía hasta el lago, donde encontraron el tonel flotando y el cuerpo de la anciana con el cable atado aún al cuello.