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Máxima tensión en el norte de Kosovo

Los serbios temen una crisis humanitaria ante el bloqueo de la entrada de alimentos por parte de la OTAN

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Kosovo está viviendo uno de los momentos más tensos desde que se autoproclamó independiente de Serbia en 2008. Ante los enfrentamientos entre kosovoalbaneses y la minoría serbia en los últimos días, la OTAN va a reforzado su contingente que cuenta con 6.000 efectivos.

El primer ministro de Serbia, Mirko Cvetkovic, advirtió ayer del peligro de una crisis humanitaria en la zona norte de Kosovo, habitada por serbios que siguen leales a las autoridades de Belgrado. El motivo de la preocupación de Cvetkovic son las restricciones al tráfico de bienes en esta zona impuestas por la KFOR, la misión de la Alianza Atlántica.

La Alianza Atlántica refuerza su contingente por los disturbios

Hace una semana, las fuerzas albanokosovares tomaron los puestos fronterizos de la zona limítrofe con Serbia para controlar las importaciones que llegan a los serbokosovares. Hasta entonces las autoridades de Pristina prácticamente no tenían ningún control sobre esta parte de la frontera norte. En respuesta a la iniciativa de los albanokosovares hubo disturbios en la zona de Mitrovica, en los que murió un policía y se quemó uno de los puestos fronterizos.

Ahora las tropas de la KFOR han tomado el control de la frontera y sólo dejan entrar a pasajeros y vehículos pequeños, pero no camiones de mercancía. Los serbios en Belgrado y Mitrovica denuncian que pronto podrán escasear alimentos y medicinas básicas.

Los representantes internacionales 'no deben ponerse del lado de ninguna de las partes, como hacen ahora al rechazar hablar con representantes legítimos de Serbia y con el bloqueo de convoyes con alimentos, lo que puede llevar a una catástrofe humanitaria', criticó Cvetkovic.

Los albanokosovares intentaron ganar el control sobre la frontera con Serbia

Belgrado nunca ha reconocido la emancipación unilateral de Kosovo, una región que tiene un gran valor histórico y religioso para los serbios como demuestra la cantidad de monasterios ortodoxos medievales repartidos por todo el país. Sin embargo, ante la presión de la comunidad internacional el Gobierno serbio acordó el año pasado entablar conversaciones con Pristina para arreglar varios problemas bilaterales, como el comercio, ya que Serbia sigue sin admitir ningún producto hecho en su antigua provincia del sur.

El mediador de la UE para Serbia y Kosovo, Robert Coo-per, ha propuesto a las dos partes una solución provisional a la actual crisis que contempla la libertad de movimiento de pasajeros en el norte, la retirada de las barricadas levantadas por los serbios locales y el retorno de policías kosovares de etnia serbia a los pasos de Jarinje y Brnjak. La circulación de mercancías a través de los pasos seguiría cortado temporalmente 'debido a la falta de posibilidades técnicas ocasionadas tras el incendio del paso' a manos de radicales serbios.