Publicado: 08.10.2014 14:04 |Actualizado: 08.10.2014 14:04

Mayra Gómez Kemp: "He sobrevivido a Fidel, a Franco, a la Transición..."

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Mayra Gómez Kemp tiene varias vidas que celebrar, tras vencer al cáncer y comenzando por la que inició tras el exilio para llegar a ser la presentadora más famosa de la televisión como "tahúr" del mítico concurso "Un, dos, tres", aunque siempre pensó que la fama cesaría "al año de dejar la televisión".

"He sobrevivido a Fidel, a Franco, a la Transición...", repasa en una entrevista Gómez Kemp, nacida en La Habana en 1948 y que publica ahora sus memorias, rubricadas con la frase ¡Y hasta aquí puedo leer! que lanzaba en la "subasta" de premios del concurso de Chicho Ibáñez Serrador y rubricaba con la sonrisa que preside la portada de su libro.

Su simpatía y cercanía siguen intactas para explicar que su enfermedad la impulsó a escribir unas memorias "nada nostálgicas", en las que no se ha ahorrado episodios muy privados de su vida, como el aborto que sufrió cuando trabajaba en el musical The Rocky Horror Show, uno de los primeros trabajos en España, o los episodios de depresión que sufrió su marido.

Los cánceres de lengua y garganta de los que fue tratada hasta hace poco más de un año, que le han dejado secuelas en el habla, le han servido para darse cuenta del cariño que mantenía entre la gente; "Cuando salía a caminar me abrazaban y me decía 'animo' y se iban, aquello me alimentaba para poder seguir adelante", señala.

"Siempre pensé que cuando estuviese un año fuera de la televisión la gente se iba a olvidar de mí""Siempre pensé que cuando estuviese un año fuera de la televisión la gente se iba a olvidar de mí", asegura la presentadora, que llegó en 1976 al Un, dos, tres como una de las actrices que daban vida al espectáculo televisivo de Ibáñez Serrador, quien tras el accidente que sufrió su primer presentador, Kiko Ledgard, decidió ponerla al frente del concurso.

"Todo el mundo me dijo que me la iba a pegar, que España no iba a tolerar que una mujer hiciera de tahúr", recuerda Mayra, ya que su misión era "liar a los concursantes, no que se llevaran un regalo bueno o malo, sino que nunca supieran lo que ponía en las famosas tarjetitas", esas que podían conceder el ansiado coche o el apartamento en Torrevieja o la decepcionante calabaza Ruperta.

"Confiaba en la tradición literaria española en la que siempre han admirado al pícaro, no al malo, y yo una pícara presentando el Un, dos tres", añade la pionera en la presentación de un gran concurso en buena parte del mundo. Al frente de este "portaaviones" estuvo más que ningún otro presentador, seis años, y llegó a tener 25 millones de españoles pendientes de su labor, su perfecta dicción y su espontánea carcajada, méritos que descarga ahora en la "genialidad" de Ibáñez Serrador.

"Chicho sabía lo que el público quería, y se lo daba""Sabía lo que el público quería, y se lo daba. Unos esperaban ver las piernas de las azafatas, otros al dúo Sacapuntas, otros a la Bombi, como iba vestida o desvestida...", recuerda sobre un programa en el que nada estaba improvisado, al punto de que "Chicho llevaba el guión a un notario antes de grabar, por si había alguna reclamación".

El éxito le sirvió para dar rienda a su faceta de cantante en el trío Acuario, que formó en 1977 junto a otras dos azafatas del Un, dos, tres, María Durán y Beatriz Escudero, y que dejó después de un año para continuar su carrera musical en solitario.

Todo quedó "sepultado" por su éxito como presentadora, incluido su trabajo como entrevistadora en programas como 625 líneas (19778-79) y Antena 3 Radio, con personajes como Adolfo Suárez, Francisco Umbral o Michael Douglas, facilitado por el hecho de que hablaba inglés.

"A Jesús Hermida le fui a dar un beso cuando le vi en los pasillos de la televisión y me dijo que no""En tantos años de televisión he visto de todo...", dice sobre la aparición en sus memorias -publicadas por Plaza & Janes- de compañeros de profesión, generalmente loados, como José María Iñigo -"cómo se echa de menos un programa como 'Estudio abierto'", apunta-, y otros, como Jesús Hermida, aparecen poniéndole "palos en las ruedas" en los albores de Antena 3 TV.

"Le fui a dar un beso cuando le vi en los pasillos de la televisión y me dijo que no. Luego me dijeron que era así, muy ratito", recuerda Mayra, que se considera "muy afortunada" por haber triunfado en una "sociedad machista, como lo sigue siendo hoy, no hay más que ver la violencia de género", apunta.

Con Chicho Ibáñez Serrador acabó haciendo las paces tras un tiempo de distanciamiento al confirmarle que ella volvería al Un, dos, tres y finalmente elegir a Jordi Estadella, de lo cual se enteró por la prensa. "Luego supe que pensó en presentarlo él mismo, y al final eligió a alguien que se parecía a él, aparte de un gran profesional, pero si era su amiga lo menos que merecía era una llamada de teléfono", recuerda Mayra, que explica que sabe de él a través de su hijo, Alejandro.

Y ahora está feliz con su premio de la Academia de Televisión a toda una vida de trabajo y sus "mañicos" de Aragón TV, donde participa en una tertulia semanal. "Tenemos la televisión que nos merecemos en cada momento", afirma, aunque ahora es más fácil que antes: "Hay cosas que me gustan mucho y otras que no, lo que hago es cambiar de canal o apagar la televisión, que es sanísimo... ".