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Los McCann rechazaron reconstruir los hechos por temor a nuevas acusaciones

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El matrimonio McCann y los amigos con los que pasaban las vacaciones en Portugal cuando desapareció su hija Madeleine rechazaron realizar la reconstrucción de los hechos ante el miedo de ser acusados de negligencia por dejar sola a la niña.

En unas declaraciones publicadas hoy por "Jornal de Noticias", el portavoz de los McCann, Clarence Mitchell, indicó que los abogados aconsejaron a los médicos británicos que no se desplazasen a Portugal a participar en esta iniciativa organizada por la Policía Judicial (PJ) lusa.

"Los abogados en Portugal aconsejaron al grupo que no regresaran al país porque la posibilidad de tener que enfrentarse a la Justicia portuguesa por negligencia era elevada", explicó Mitchell.

La PJ tenía previsto reconstruir en mayo pasado los hechos acaecidos la noche que desapareció Madeleine McCann del apartamento turístico en el que dormía junto a sus hermanos gemelos para intentar aclarar las contradicciones existentes en las versiones de lo sucedido.

La pareja británica podría haber sido acusada bajo las leyes lusas de negligencia en sus obligaciones al salir a cenar con sus amigos y dejar en el apartamento, sin la vigilancia de un adulto, a tres hijos de apenas dos y tres años.

Sin embargo, la Fiscalía exoneró a los padres de esta acusación, aunque en el sumario del caso consideró que con su rechazo a esta reconstrucción "perdieron la posibilidad de demostrar aquello que han protestado desde que fueron declarados sospechosos: su inocencia sobre el fatídico acontecimiento".

Ante esta afirmación, Mitchell indicó que Kate y Gerry McCann no tienen que probar su inocencia, sino que es la policía lusa la que tiene que demostrar que son culpables de algún delito.

"Ellos son inocentes a los ojos de la ley y no tienen que probar su inocencia. El papel de la policía probar la culpa de los sospechosos y en este caso fallaron", aseguró.

El sumario del caso Madeleine confirmó que no hay ninguna prueba concluyente en torno a las circunstancias de la desaparición de la niña británica en mayo de 2007, a pesar de reconocer la existencia de sospechas de que los padres estuvieron involucrados en la posible muerte de la pequeña.

Pero el Ministerio Público portugués subrayó en su informe final que no está probado ninguno de los indicios apuntados por los detectives, tanto del hipotético fallecimiento accidental de Madeleine como de la ocultación de su cadáver por los padres.