Publicado: 09.12.2013 07:30 |Actualizado: 09.12.2013 07:30

"Me da igual morirme de hambre que a manos de mi maltratador, encima me quedaría un buen tipo"

Víctimas gallegas de la violencia de género vuelven a la huelga de hambre y llaman a secundarla en todo el Estado: "Si nos vamos a morir igual en privado, qué más da hacerlo en público. Dentro de unos años no

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Este lunes a las nueve de la mañana, 24 días después de dar por finalizada su huelga de hambre, un grupo de mujeres víctimas de violencia de género gallegas, agrupadas en la asociación Ve-la Luz, retoma su acción de protesta. Consideran que los tímidos compromisos adquiridos por los poderes públicos semanas atrás se han evaporado una vez tachado en el calendario el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

"A mí me da igual morirme de hambre que a manos de mi maltratador, y aún encima me quedaría un buen tipo", lanza Aida. El sarcástico desafío surge durante una conversación que Público ha mantenido con cuatro de las activistas en su cuartel general. Un bajo, antigua tienda de muebles, cuyo techo se desplomó parcialmente un par de días después de acabar el primer asalto de la huelga, a causa de la humedad. La misma que agudiza la sensación de frío, incluso en las horas centrales del día, en este gélido final de otoño en Galicia.

Esta vez se sumarán ocho mujeres, porque dos de las diez del grupo inicial sufrieron secuelas físicas que les impiden afrontar de nuevo la privación de alimento. En la estancia, amueblada con hamacas de plástico cubiertas por sacos de dormir, queda alguna caja de protector gástrico, que los médicos les recetaban durante la huelga para calmar la acidez de los zumos que les servían de sustento. También restos de comida -pasteles, empanada- de las reuniones preparatorias de la huelga. "Los días previos nos atiborramos", comentan.

En esta ocasión, avanzan, rechazarán el control clínico ofrecido por el Servicio Galego de Saúde (Sergas), que tachan de mero trámite. No guardan buen recuerdo del trato dispensado por los facultativos que iban a diario, a partir del séptimo día de protesta, a tomarles la tensión y a hacerles análisis de sangre.

Suman dos nuevos argumentos: la falta de fecha para la creación de una comisión de investigación que garantizó el PP y las "represalias " por sus ataques a jueces y fiscalesSon ocho las mujeres que retransmitirán su acción por streaming, pero llaman a todas las víctimas de violencia de género del Estado a seguir su ejemplo. "No es un problema sólo de Galicia, necesitamos que haya más mujeres que levanten la voz", recalca Gloria Vázquez, la presidenta de la asociación. Enumera una larga lista de entidades, desde del 15-M de Madrid o Stop Desahucios hasta colectivos de transexuales que les están brindando apoyo, y solicita ese mismo respaldo para aquellas mujeres que se unan a la iniciativa.

Los argumentos para retomar el ayuno no varían con respecto a los ya alegados, pero suman dos nuevos motivos. Por un lado, critican que la comisión de investigación que el PP se había comprometido a aprobar en el Parlamento gallego para analizar la situación no tenga ni fecha ni calendario. En ese órgano la asociación tendría una asiento garantizado para expresar su opinión.

Por otra parte, denuncian "represalias" por sus ataques a jueces y a fiscales. Así, aseguran que dos semanas después de la huelga, la Audiencia Provincial notificó "en bloque, por falta de pruebas", la confirmación del archivo de las denuncias por violencia de género de cinco de las diez mujeres que participaron en la protesta. Público pidió consultar esas resoluciones, pero no le fueron facilitadas alegando la protección de la intimidad y de la privacidad.

Fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) rechazan de plano estas acusaciones contra todo el sistema judicial y, sin entrar a debatir casos personales, explican que si dos instancias llegan a la misma conclusión será porque, en efecto, no se pudo probar el ilícito penal. Además, aseguran que los magistrados que dictan las resoluciones desconocen si las mujeres pertenecen a alguna asociación. También alertan de que estas críticas al funcionamiento de la justicia pueden tener un efecto disuasorio sobre las víctimas de violencia de género que no han dado el paso de denunciar.

"Desacreditadas estamos, pero esa parte ya la tenemos asumida", replica Gloria Vázquez aún sin conocer la argumentación del TSXG. Cuando se les pregunta si esta vez confían en lograr cambios sustanciales con la huelga no hay una respuesta clara. "Si nos vamos a morir igual en privado, qué más da hacerlo en público. Dentro de unos años nos pondrían una calle con nuestro nombre", sentencia Cris.

016. Teléfono de atención a víctimas de violencia de género. Es gratuito y no deja rastro en la factura telefónica.