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"En cuanto me ven jugar ya no me dicen gordo"

Entrevista a Ortigoza. Centrocampista de Paraguay

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Tiene silueta de pillier de rugby, pero es una apariencia engañosa. Su fútbol es esbelto.

«En el potrero' aprendí a no tener miedo y a esconderlo si lo tienes

¿Cómo hace para moverse en el campo con ese peso?

Me dicen lo mismo desde chico, pero en cuanto me ven jugar se acaba todo, ya no más me dicen gordo. Si quiere me levanto la camiseta. ¿Ve? ¿A que no estoy tan mal como parece? Me cuido, si no, no podría estar aquí.

¿Es un cinco suramericano, pero parece europeo por lo que juega en largo?

Sí, me gusta jugar en largo. Contra Japón en los primeros quince minutos no le cogía el truco al balón ni al campo, que estaba muy rápido. Se me iban los pases. También eran los nervios. Luego ya me salieron.

¿A qué cinco argentino admiró?

Me crié en Argentinos Juniors desde los nueve años, así que tengo varios de primera fila. El Checho Batista, que me hizo debutar en la Primera, el Príncipe Redondo, el Lobo Ledesma, que todavía juega en Grecia. Todos futbolistas de gran jerarquía, unos maestros por cómo manejaban los partidos.

Con ese cuerpo le puede costar defender la rápida circulación de España...

Xavi, Iniesta, Alonso... son todos grandes centrocampistas. Pero yo no soy de achicarme. Afuera de la cancha los respeto, pero dentro, no. Jugué en los potreros de González Catán contra pibes que te amenazaban porque había pesos de por medio. Había que ser valiente.

¿Qué aprendió en el potrero'?

A ir de frente, a no tener miedo y a esconderlo si lo tienes. Una vez me dieron una patada que me dejó lisiado. Seguí jugando porque si no esos pibes me comían y había que ganar plata. Siempre fui humilde, hasta que el fútbol me permitió que mis papás y yo viviéramos bien.

Podía haber jugado en Argentina y eligió Paraguay.

No me arrepiento, es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Mis padres son paraguayos y allí tengo a mis primos. Cuando escuché el himno me emocioné, me acordé de todos ellos, de lo que me ha costado llegar hasta aquí.

¿Le costaba que confiaran en usted por su aspecto?

Sí, pero cuando empezaba a jugar me empezaban a respetar.

¿El fútbol le dio respeto?

Sí, claro, y más en un país como en Argentina, donde todos los pibes quieren ser figuras. Por ahí se encuentra uno que la gambetea como Maradona, otro que la lleva de zurda como Messi o punteros que la rompen como Batistuta. En esos partidos hay talento, pero hay que sacrificarse mucho para llegar al profesionalismo.

¿Por qué no fue titular hasta el partido de Japón?

El equipo ha estado bien, clasificamos primeros y son decisiones de Martino que no tengo que reprochar. Si me dice que juego contra España estaré listo.

Martino dice que les falta jugar mejor en el medio para que los delanteros puedan hacer goles.

Claro que podemos mover mejor el balón que contra Japón, eso hay que arreglarlo, pero España no nos lo pondrá fácil. Juegan mucho con la posesión. Nosotros deberemos ser precisos en el pase.