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Medicina fondomonetarista

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El informe de Perspectivas publicado ayer para Europa por el FMI vuelve a demostrar la cortedad de miras que les impone la ortodoxia neoliberal en la que sigue anclado. Y es que, curtido durante los años noventa en América Latina en recetar draconianos programas de ajuste de tremendas repercusiones sociales que eran aplicados sin rechistar por gobiernos débiles y sumisos a su poder, cuando no directamente por dictaduras despreocupadas por su incidencia sobre la ciudadanía, el Fondo ha tirado de su limitado bagaje instrumental postulando medidas semejantes para el caso de la crisis contemporánea: más neoliberalismo.

Me temo que la diferencia entre aquella situación y esta no ha sido suficientemente calibrada. Entonces, la incidencia sobre la demanda global que tuvieron esas medidas sobre los ya de por sí empobrecidos pueblos latinoamericanos fue reducida; es más, sirvió para abaratar el coste de la mano de obra y, por tanto, de las materias primas con las que el mundo desarrollado mantenía su proceso de acumulación. Su crisis a cambio de nuestro bienestar.

Ahora, sin embargo, lo que está en juego es el poder adquisitivo de los principales consumidores mundiales y las medidas contra la crisis, centradas en los recortes presupuestarios una vez que se han despilfarrado miles de millones para salvar al sistema financiero, sólo profundizan la situación del desempleo y retrasan aún más la salida de una crisis que, desde su perspectiva, sólo puede provenir de la recuperación de los niveles de demanda.

Y lo más grave es que, ante esa contradicción, su respuesta vuelve a ser más neoliberalismo: flexibilidad laboral en línea con la existente en el mercado estadounidense, como si allí no existiera desempleo ni estuvieran en crisis.

Estoy seguro de que no tardarán en pedir otro paciente porque a este están a punto de matarlo de éxito.