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¿Los médicos colaboraron en la aparición de la pandemia de VIH?

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Por Frederik Joelving

Quizás no fueron lostrabajadores sexuales ni el crecimiento rápido de las ciudadeslo que gatilló la pandemia de VIH, sino médicos bienintencionados que utilizaron agujas contaminadas durante laprimera mitad del siglo XX.

A más de 90 años de la aparición del virus, dos estudiosconcluyen que las campañas para erradicar las enfermedadestropicales de Africa habrían colaborado en la diseminación delVIH en los seres humanos.

"Este es un ejemplo de buenas intenciones que hacen daño",dijo el doctor Thomas Strickland, experto en enfermedadesinfecciosas de University of Maryland, en Baltimore, que noparticipó del estudio.

"Esos médicos salvaban vidas. No sabían que además estabaninstalando la pandemia de VIH".

El virus saltó de los chimpancés a los humanos, cuando elvirus de inmunodeficiencia simia (VIS) se transformó en elvirus de inmunodeficiencia humana (VIH) en Africa central acomienzos de los años '20.

La hipótesis más probable es que un cazador se infectó poruna mordedura o rasguño mientras buscaba carne para comer en laselva al oeste del Río Ubangui, en lo que hoy es RepúblicaDemocrática de Congo.

Lo que aún se debate es cómo una enfermedad de la sangreque infectó a uno o algunos individuos en una zona remota delmundo se pudo diseminar a más de 33 millones de personas ymatar a 2 millones de ellas, según cifras hasta el 2008.

Para responderlo, el doctor Jacques Pepin, de Universite deSherbrooke, en Montreal, Canadá, viajó hasta Africa centraltras los rastros de la diseminación de virus menos letales,como puentes del VIH, entre los habitantes que recordaban laépoca colonial.

Para uno de los dos estudios publicados este mes, el equipode Pepin golpeó la puerta de las casas de decenas de habitantesde República Centroafricana para dar con adultos mayores quehabían estado expuestos a la epidemia de tripanosomiasisafricana en esa zona entre 1936 y 1950.

Los autores les hicieron preguntas a más de 900 habitantessobre si habían recibido o no tratamiento contra la enfermedad,que en ese momento era una cantidad de inyecciones difícil deolvidar. Además, les tomaron muestras de sangre.

Dado que los primeros infectados con el VIH ya no estabanvivos, Pepin decidió utilizar el virus no tan letal de lahepatitis C y otros virus de la sangre (virus linfotrópico 1 delas células T o HTLV-1), como modelos para conocer cómo losmédicos coloniales franceses pudieron haber transmitido el VIHsin advertirlo.

Los resultados fueron sorprendentes: si una persona habíarecibido tratamiento contra la tripanosomiasis africana antesde 1951, se triplicaban sus posibilidades de infectarse con elvirus de la hepatitis C. Lo mismo ocurrió con el HTLV-1.

"Lo que sucedió es que, durante mucho tiempo, las agujas ylas jeringas utilizadas para administrar los fármacosintravenosos no fueron descartables -dijo Pepin-. Hubo muchospacientes para tan pocas jeringas, de modo que laesterilización de las agujas no era demasiado eficiente".

"Si uno de esos pacientes era portador del VIH hace 50años, podemos asumir que transmitió el virus de la misma maneraque hoy ocurre entre los consumidores de drogas intravenosasque comparten las jeringas".

Eso, según Pepin, explicaría también por qué la cantidad demayores de 65 años tratados por la tripanosomiasis africana era6 veces más baja que lo que se esperaría históricamente: losmayores faltantes pudieron morir por sida, el debilitamientoinmunológico que causa el VIH.

"Ahora, las infecciones ocurren por transmisión sexual",recordó Strickland, autor del artículo editorial sobre elestudio publicado en Clinical Infectious Diseases.

"Pero esa no es la vía más eficiente. Una persona puedetener relaciones heterosexuales 10 o 15 veces sin infectarse,pero si se inyecta con una aguja contaminada, el riesgo esaltísimo", dijo.

El segundo estudio dirigido por Pepin demuestra que enCamerún, un estado vecino que también estuvo bajo el dominiofrancés, los brotes masivos de hepatitis C en la primera mitaddel siglo XIX estuvieron asociados con el tratamiento de lamalaria con quinina.

Más de la mitad de cientos de adultos mayores estudiadostenían rastros en sangre de una infección previa con el virusde la hepatitis C.

"La vía de transmisión principal fue el tratamientointravenoso contra la malaria -dijo Pepin-. Si unimos toda estainformación, vemos que hubo una gran transmisión de virus através de distintas intervenciones contra las enfermedadestropicales. Probablemente, el VIH fue transmitido de esamanera".

Pero no todos los científicos creen en su explicación. "Esun estudio maravilloso sobre la hepatitis C, pero no estoy tanconvencido de su aplicación para el VIH/VIS", dijo MichaelWorobey, biólogo de University of Arizona, en Tucson, queestudia los orígenes del VIH.

Su versión adhiere a la línea tradicional del argumentocientífico: cuando la potencias colonialistas comenzaron aconstruir ciudades y ferrocarriles, los bosques originales setransformaron en ciudades densamente pobladas y prostitución,la combinación perfecta para las enfermedades de la sangre.

Un cazador infectado llegó a una ciudad y encendió laepidemia de VIH como una chispa en un campo seco.

"Creo que un tren es un mejor medio de transporte que unaaguja", dijo Worobey a Reuters Health.

Para Pepin, ambos estudios no es excluyen. Las agujascontaminadas "tuvieron un papel clave y tan importante quizáscomo la prostitución", indicó.

FUENTE: Clinical Infectious Diseases, online 24 de agostodel 2010.