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Los médicos estadounidenses recetan demasiados fármacos: informe

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Los médicos estadounidenses recurrendemasiado rápido a sus recetarios, según un informe que losinsta a pensar más en los efectos secundarios y en alternativasa los medicamentos.

Casi la mitad de todos los residentes en Estados Unidos hanutilizado al menos una receta médica durante el último mes,según los Centros para el Control y la Prevención deEnfermedades (CDC por su sigla en inglés), y los expertosseñalan que la prescripción médica excesiva se ha disparado.

"En lugar de los últimos y los mejores, queremos menosfármacos y más probados", dijo Gordon Schiff, subdirector delCentro de Investigación y Práctica en Seguridad del Pacientedel Brigham and Women's Hospital en Boston, una entidad sinfines de lucro que estudia la forma de mejorar las prácticas deatención médica.

"Estamos intentando fomentar una forma distinta de pensaren la práctica", añadió sobre el informe, publicado en Archivesof Internal Medicine.

El hecho de que se receten medicamentos de formageneralizada supone que hay más gente expuesta a efectossecundarios, a veces letales, sin los beneficios quejustificarían esos riesgos.

Pero muchos médicos son rápidos recetando, en parte porquetienen un tiempo limitado para atender a cada paciente o porqueellos y sus pacientes han sido bombardeados con anunciosprocedentes de la industria farmacéutica.

"A menudo lo que realmente les causa la molestia no se curacon una pastilla, sino a través de ejercicio, fisioterapia ocon cambios en la dieta", dijo Schiff.

Sin embargo, "no hay representantes farmacéuticos quevengan a mi oficina a convencerme de eso", agregó.

En un editorial publicado en la misma revista,investigadores describen cómo los analgésicos opioides comoVicodin y Percocet se han hecho cada vez más comunes sinpruebas sólidas de que ayuden a los pacientes a largo plazo.

Pero sólo en el 2007 hubo cerca de 11.500 muertesrelacionadas con la prescripción de opioides, "un número mayorque el del conjunto de muertes por heroína y cocaína", segúnlos investigadores.

Cada año se expiden unos 4 millones de recetas paraopioides de acción prolongada, con efectos secundarios que vandesde la adicción al estreñimiento o el insomnio.

Schiff y sus compañeros instan a los doctores a pensar másallá de los medicamentos y a recetar los nuevos con mucha máscautela, dado que cuando la nueva medicina llega al mercadonormalmente sólo se ha probado en unos pocos de miles depacientes, con frecuencia más jóvenes y saludables de los queven los médicos.

También está el riesgo de posibles interacciones entrefármacos. Más de un tercio de las personas mayores de 60 añostoma cinco o más medicamentos, y el número de recetas sigueaumentando.

Los médicos dicen que es muy difícil obtener unainformación objetiva sobre los medicamentos, haciendo unllamamiento a Administración de Alimentos y Medicamentos deEstados Unidos (FDA), que aprueba los nuevos fármacos, para quepublique resúmenes simples sobre ellos.

Schiff dijo que los pacientes también juegan un papelclave.

"Los pacientes también necesitan hacer preguntas críticas yescépticas. Deberían conocer los efectos secundarios que tienenlos medicamentos que están tomando y estar atentos a ellos",apuntó el científico.

Es estudio de Schiff fue financiado por subvenciones delGobierno para apoyar la educación de los consumidores y lainvestigación de la calidad en la atención sanitaria.