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Medio centenar de cubanos protestan ante su Embajada por la muerte de Villar

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Alrededor de medio centenar de cubanos se han concentrado hoy ante la Embajada de su país en España para protestar por la muerte el disidente Wilman Villar, en un acto en el que han protagonizado momentos de tensión y forcejeos con la Policía al intentar colocar una corona de flores ante la sede diplomática.

La concentración, convocada por la plataforma "Cuba Democracia !ya!", se inició sobre las once de la mañana tras una valla en la acera de enfrente de la Embajada, que permanecía cerrada y sin actividad aparente y protegida por la dotación de un furgón del Cuerpo Nacional de Policía junto a su entrada principal.

Dos representantes de la plataforma convocante, entre ellos su presidente, Yuniel Jacobino, intentaron cruzar la calzada para colocar una corona de flores dedicada al disidente fallecido ante la verja, pero la Policía les cerró el paso y el responsable del operativo les comunicó que no podían pasar de allí por razones de seguridad.

Tras varios minutos de diálogo infructuoso con el responsable policial, los disidentes cubanos se retiraron después de comunicarle que, no obstante, intentarían colocar la corona de flores ante la verja.

A los pocos minutos, otros seis furgones policiales reforzaron la protección en torno a la Embajada, hasta completar un número de agentes próximo al de los manifestantes.

Los disidentes permanecieron en el lugar autorizado para su concentración durante unos cuarenta minutos, haciendo ondear banderas de su país y gritando consignas en contra del régimen cubano, hasta que los dos responsables de la plataforma se dirigieron de nuevo hacia la entrada del edificio con la corona de flores.

Después de unos momentos de tensión y forcejeos con los agentes, el responsable del operativo de seguridad les propuso que depositaran la corona sobre la acera (no junto a la verja), a lo que accedieron para retirarse después al otro lado de la calzada.

Allí leyeron un manifiesto en el que denuncian que "a quienes se atreven a pedir libertad, democracia y respeto a los derechos humanos en Cuba les sucede lo que a Wilmar Villar Mendoza".

Este disidente falleció el pasado jueves en un hospital de Santiago de Cuba tras una huelga de hambre de 50 días, según la oposición cubana, tras ser condenado a cuatro años de cárcel por participar en protestas públicas junto a militantes de la Unión Patriótica Cubana.

En el manifiesto se hace un llamamiento a la comunidad democrática internacional para que ayude a detener "la ola represiva que han desatado los esbirros de la dictadura castrista para acallar el crimen de Wilman".

La concentración finalizó con un minuto de silencio "por todos los asesinados en Cuba".