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Medio millón de televidentes enganchados a los "Call TV", en los que podría haber fraude, según consumidores

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Medio millón de ciudadanos están enganchados a los llamados "Call TV", espacios televisivos que han proliferado en los últimos meses, y cuyo éxito consiste en ofrecer dinero por responder a cuestiones muy elementales. Las organizaciones de consumidores creen que puede haber fraude.

Se emiten en su mayoría en horario nocturno, y utilizan una estética y mecánica muy similar: un escenario fijo con un presentador/a que plantea preguntas obvias y que incita permanentemente a marcar un número que aparece en pantalla para recabar las respuestas. Y ahí está el truco, en obtener cuantas más llamadas mejor, al precio de 1,10 euros desde teléfonos fijos.

Estas características son comunes a los 16 programas distintos que en los últimos meses han aparecido en las parrillas de las televisiones generalistas y cadenas TDT, y que inicialmente emitían únicamente las televisiones locales como vía de ingresos. Los grupos de Telecinco, Antena-3, Cuatro y laSexta, emiten doce de ellos.

Según los datos facilitados a EFE por la empresa de análisis de audiencias Corporación Multimedia, en junio de 2008 vieron ese tipo de programas 536.000 personas de media.

"Noche de suerte" de Telecinco con 237.000 televidentes, y una cuota de pantalla del 12,7% fue el de mayor audiencia. Le siguen "Supernova" (82.000) y "Adivina quien gana"(62.000), en Antena 3; "Marca y gana" (56.000) en Cuatro; y "Ganas de ganar" (26.000) y "Despierta y gana" (20.000), en la Sexta.

El resto se lo reparten los canales de TDT de Antena 3 y de Telecinco, así como 40 Latino, Set en Veo, Intereconomía y Hogar10.

Las cuatro cadenas generalistas sumaron un total de 275,20 horas de emisión en el mes de junio de 2008, según el estudio de Corporación Multimedia. La cadena que más tiempo dedicó a este tipo de programación fue la Sexta con 122 horas de emisión (17,1%); Antena 3, 76 horas (10,7%); Cuatro, 57 horas (7,2%); y Telecinco, 23 horas (3,2%).

En TDT, estos programas triplicaron en un año su presencia en la parrilla al pasar de 1,7% en junio de 2007 al 5% en el mismo mes de este año.

EL TRUCO ES RELLAMAR

Hace ya tres años, la televisión local Telesierra fue clausurada y sus responsables encarcelados por fraude. Se demostró que mientras que la presentadora del programa animaba a marcar el número había varias llamadas retenidas, porque entonces lo que reportaba beneficios era la duración de la llamada.

Ahora, explica a EFE Alejando Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), ha cambiado el sistema y el objetivo es "que se hagan muchas llamadas. Ahora no les interesa mantenerte en la línea sino las rellamadas". Por eso hay una locución que al otro lado del teléfono te informa de que no has sido seleccionado para entrar en directo y te invita a intentarlo de nuevo.

"Es un abuso de confianza de la gente, y un negocio destestable, pero desde el punto de vista legal es difícil demostrar que estén diciendo algo que no es real, porque te advierten de que puedes ser seleccionada o no, y de vez en cuando eligen una", explica Perales.

Mientras, los presentadores se afanan en plantear cuestiones que van desde el absurdo a la tomadura de pelo, tales como: AMAL_A, nombre de mujer de seis letras; o R_MA, capital europea.

Por eso eligen, en su mayoría, el horario nocturno y de madrugada, cuando delante del televisor hay "un público más proclive, más sensible o más crédulo para caer en el señuelo del dinero", agrega Alejandro Perales.

USO INDEBIDO DE LOS 905

Pero hay otro problema que es el mal uso de los 905, un prefijo establecido para llamadas masivas ligadas al televoto y a sondeos y que utilizan indebidamente estos programas.

Organizaciones de Consumidores como OCU Y UCE han denunciado reiteradas veces esa práctica. La Secretaria de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (SETSI) trabaja desde hace un año, y tiene previsto aprobar en fechas próximas, en una nueva regulación del 905.

"Tratamos de aplicar un código de conducta a este tipo de prefijos que ahora no tienen ningún control", explica a EFE un portavoz de SETSI, que informa de que entre un 10 y un 15% de las reclamaciones de telefonía fija y móvil que reciben se refieren a los 905.

"Son -afirma- denuncias por sobrefacturación, de usuarios que niegan haber hecho las llamadas que reflejan las facturas". Con el nuevo código de conducta se pretende que el usuario tenga una mayor información, mecanismos de defensa frente a posibles fraudes, el cierre del número o el derecho a no pagar la parte de la factura con la que no esté de acuerdo, sin que por ello se le corte el servicio.

La sobrefacturación está siendo también el caballo de batalla de las organizaciones de consumidores y usuarios que en los últimos meses ven aumentar ese tipo de reclamaciones, y acusan a las operadoras de provocar que las líneas se "enganchen" y se siga remarcando el número automáticamente.

Fuentes de Telefónica de España y de la Asociación de Empresas de Valor Añadido (AVA), que agrupa a algunas de las operadoras de telefonía que prestan sus servicios a estos programas, han explicado a EFE que esta práctica de enganche de líneas es "técnicamente imposible".

Angel Martín Bueno, portavoz de AVA, cree que "las operadoras somos meros instrumentos de las productoras y cadenas de televisión. Hacemos lo que ellos nos piden. Ellos fabrican los productos, y nosotros encaminamos las llamadas como nos indican", explica.

Si alguien cree que está siendo objeto de un fraude "tiene que denunciar a la cadena, que además se lleva el 80% de los ingresos que se recaudan por estas llamadas", agrega Martín Bueno.

NEGOCIO ESPECTACULAR Y PELIGROSO

Porque en este negocio intervienen tres actores, explica Alejandro Perales: el operador de conexión (la compañía telefónica), el arrendador del contrato del 905 y los proveedores de contenidos. En algunos casos los dos últimos coinciden en las cadenas de televisión, las que más beneficios obtienen.

Un negocio que "funciona de una manera espectacular a nivel económico", asegura a EFE el presidente de Corporación Multimedia, Eduardo García Matilla, aunque "peligroso, porque degrada la imagen de las cadenas generalistas".

"Hay una dignidad mínima de estas cadenas y por ello deben tratar que ese producto tenga algunos valores más. Si caes en ese nivel, es muy difícil que luego pretendas marcar diferencias con las cadenas locales", asegura este experto en audiencias televisivas.