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Medvédev y Cameron emprenden la normalización de relaciones pese al caso Litvinenko

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Los líderes de Rusia, Dmitri Medvédev, y el Reino Unido, David Cameron, dieron hoy tímidos pasos para la normalización de las tensas relaciones entre sus países, aunque se mantuvieron en sus trece en lo relativo al "caso Litvinenko".

"Creo que hemos logrado superar algunas de las dificultades existentes. Incluso si nuestras posiciones en algunos asuntos no siempre coinciden, no es razón para el dramatismo", afirmó Medvédev en rueda de prensa conjunta con Cameron.

El presidente ruso aseguró que la misma visita de Cameron, la primera de un líder británico a Rusia desde que Tony Blair viajara a Moscú en 2005, ya es un "importante paso" en el reinicio de los lazos bilaterales.

Durante el último lustro las relaciones entre Moscú y Londres se han visto enturbiadas por numerosos contenciosos comerciales, culturales y de espionaje, que llevaron a la expulsión de varios diplomáticos y a la práctica congelación de los contactos.

Al respecto, el jefe del Kremlin llamó hoy a reiniciar la cooperación antiterrorista, que fue suspendida en 2007 debido al "caso Litvinenko", según las agencias rusas.

"Considero que ha llegado la hora de reanimar los contactos no sólo entre los cuerpos de seguridad sino también entre los servicios secretos", afirmó Medvédev.

Tanto el jefe del Kremlin como Cameron reconocieron que una de las principales manzanas de la discordia entre ambos países es el asesinato en Londres en noviembre de 2006 del espía ruso naturalizado británico, Alexandr Litvinenko, que provocó entonces una unánime condena internacional.

Londres reclama a Moscú la extradición del empresario ruso Andréi Lugovói, el principal sospechoso en el asesinato de Livtinenko, pero Medvédev aseguró hoy que, "pase lo que pase, esto nunca ocurrirá".

El presidente insistió en "que el artículo 61 de la Constitución establece directamente que un ciudadano ruso no puede ser extraditado o entregado a un Estado extranjero para su juicio o investigación".

"Cualquier caso judicial debe ser abordado, principalmente, desde un punto de vista judicial y no al revés. Cualquier politización es perjudicial", comentó.

Medvédev subrayó que Rusia está dispuesta a colaborar con el Reino Unido en la investigación del caso -en el que algunos han implicado al Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB)-, pero siempre en el marco de las leyes rusas.

Por su parte, Cameron aseguró que el Reino Unido no tiene intención de modificar su postura sobre la demanda de extradición de Lugovói, que dispone de inmunidad parlamentaria desde que fue elegido diputado en 2007.

"Es un hecho que ambos gobiernos discrepan sobre este asunto. Esto es un problema entre Rusia y el Reino Unido, y nosotros no hemos cambiado nuestra postura al respecto, mientras que Rusia no modificó la suya", dijo.

Y añadió: "Eso no significa que haya que congelar completamente nuestras relaciones".

Otro asunto controvertido que fue puesto sobre la mesa por Cameron durante la reunión con el líder ruso fue la situación con la compañía British Petroleum (BP), cuyas oficinas en Moscú fueron registradas a finales de mes por las fuerzas de seguridad rusas.

Londres teme que las discrepancias políticas acaben expulsando del mercado ruso a BP, más aún después de que una de sus contrincantes, la estadounidense ExxonMobil, haya recibido luz verde para explotar los ingentes recursos del Ártico.

En lo que sí encontraron puntos en común ambos dirigentes fue en materia de inversiones, ya que firmaron una declaración conjunta sobre mejora del clima inversor y cooperación en modernización tecnológica, uno de los eslóganes favoritos de Medvédev.

Cameron abordó también la necesidad de impulsar las inversiones bilaterales y la cooperación tecnológica con su colega ruso, Vladímir Putin.

"En 2010 el Reino Unido ocupó el primer lugar en inversiones (en Rusia) con casi 40.000 millones de dólares, pero las inversiones en la economía real son muy modestas", afirmó Putin, quien cifró en un 50 por ciento el aumento de los intercambios comerciales en la primera mitad del año.

Por su parte, Cameron, que está acompañado por una nutrida delegación empresarial que incluye a los jefes de BP, Royal Dutch Shell y Rolls-Royce, aludió a la importancia de impulsar los intercambios tecnológicos y los contactos empresariales.

Cameron también se reunió con representantes de la sociedad civil rusa, con los que abordó la situación de los derechos humanos, los asesinatos impunes de periodistas y activistas, la arbitrariedad judicial y la marginación de la oposición política.

Ignacio Ortega