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Melones letales renuevan foco en seguridad alimentaria EEUU

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Por Lisa Baertlein

Debbie Frederick espera que la muerte de supadre en septiembre a causa de uno de los brotes de enfermedadpor intoxicación alimentaria más letales en la historia deEstados Unidos obligue al Gobierno a aumentar la seguridad enel suministro de alimentos en el país.

Impulsar la primera reforma importante de la ley deseguridad alimentaria desde la década de 1930 en Estados Unidosllevó más de una década, y debieron sucederse una serie debrotes letales ligados a alimentos como maní, espinaca ycarne.

El fin reunió tanto a víctimas y familiares, como adefensores de la salud pública y representantes de la industriaalimentaria.

Pero los defensores de salud pública y otros expertosseñalan que la Ley de Modernización de la Seguridad Alimenticia(FSMA, por su sigla en inglés) firmada en enero por elpresidente Barack Obama, aún tiene defectos y les preocupa quepueda diluirse por falta de fondos.

Si bien por sus medidas Estados Unidos tiene uno de lossectores alimenticios más seguros del mundo, cada añoaproximadamente una de cada seis personas se enferma porconsumo de productos contaminados, según los Centros para elControl y la Prevención de Enfermedades (CDC).

"El sistema entero fue construido para reaccionar cuandolas personas enferman" o cuando se descubren alimentoscontaminados, dijo Erik Olson, director de programasalimenticios de Pew Health Group.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EstadosUnidos (FDA), que regula casi el 80 por ciento del suministrode alimentos del país, requiere cambios estructurales parafocalizarse fundamentalmente en la prevención.

Mientras que los legisladores recientemente otorgaron a laFDA más dinero para programas alimenticios, aún resta mucho porhacer, dijo Olson.

El padre de Frederick, de 87 años, vivía en Oklahoma y fueuna de las 28 personas que murieron hasta el momento por unbrote generado por el consumo de melones contaminados conlisteria, provenientes de una planta de envasado de JensenFarms que los los reguladores calificaron de "insalubre".

"Mi papá estaba aterrado (...) nadie debería morir así",dijo Frederick, esteticista de Phoenix y reciente activista queestá dirigiendo la lucha de su familia en el juicio contraJensen Farms.

"El sistema colapsó. No debería haber pasado. Esto es algoevitable", agregó.

Herb Stevens, de Denver, también se enfermó luego de comermelones contaminados, pero él sobrevivió. El veterano de laSegunda Guerra Mundial de 84 años vivía en su casa con su mujerantes de enfermar y ahora requiere cuidados las 24 horas.

"Nos gustaría ver mejores leyes de seguridad alimentaria ymás inspectores", dijo Jeni Exley, hija de Stevens. Su familiaestá haciendo juicio por los gastos médicos actuales yfuturos.

MAYOR SEGURIDAD ALIMENTICIA

La FSMA apunta en esa dirección.

La ley exige que la FDA fije estándares para la producciónalimenticia segura y obliga a realizar inspecciones másfrecuentes a las instalaciones de procesamiento de alimentoslocales y extranjeras.

También brinda a la FDA herramientas más fuertes pararegular al respecto, como la autoridad para retirar productos yla capacidad de quitar el registro a una planta procesadora enfalta.

Si bien inspectores del Departamento de Agricultura deEstados Unidos deben estar presentes en las plantas de carne ypollo que regulan durante las horas de operación, la FDA nosolía realizar inspecciones antes de la FSMA. Como resultado,podían pasar 10 años sin que se efectúe un control.

Jeff Almer y Randy Napier, que perdieron a sus madresdebido al brote de salmonela que provocó nueve muertes yenfermó a otras 700 personas que consumieron productoscontaminados de Peanut Corporation of America (PCA) en el 2008y el 2009, lucharon por la aprobación de la FSMA y ahora estánpidiendo más financiación para la FDA.

"Las necesidades son sustancialmente mayores de lo que estácubierto por la financiación actual", dijo Steven Grossman,vicedirector ejecutivo de la Alianza por una FDA más Fuerte,quien señaló que los fondos de la FDA para alimentos aumentaron52 millones de dólares, a 836 millones, en el año fiscal 2011.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos quierereducir esos fondos a 750 millones de dólares para el añofiscal 2012, mientras que el Senado está proponiendo aumentarla financiación a 867 millones de dólares. Aún se desconocecuál será la cifra finalmente.

El tema es personal para Almer y Napier, que suelentrabajar con periodistas y legisladores. PCA actualmente estáen bancarrota, acusada de comercializar conscientementeproductos contaminados, violando la ley federal. Ambosactivistas quieren ver al presidente de la compañía, StewartParnell, acusado penalmente.

Una acusación para Parnell "enviaría un mensaje claro a losproductores de alimentos para que sean literalmente limpios ensus acciones", dijo Almer.