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Menos del 1% del Cantábrico está protegido

Un informe de Oceana estima que 45.000 km2 más de suelo marino deben ser preservados 

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De los más de 300.000 km2 del litoral español que está bañado por el Mar Cantábrico, apenas el 1% está protegido. Es la principal conclusión del último informe elaborado por la organización Oceana, y cofinanciado por Fundación Biodiversidad, que fue presentado ayer.

Durante 2008, Oceana llevó a cabo una expedición para estudiar los fondos marinos de las costas desde Galicia hasta el País Vasco en busca de zonas susceptibles de ser preservadas. La Propuesta de Áreas Marinas de Importancia Ecológica revela que actualmente sólo hay seis zonas protegidas. Una, El Cachucho en Asturias, acapara el 94% del total. Según este trabajo, al menos otros 45.000 km2 deberían estar sujetos a algún tipo de protección. Oceana propone otros 15 nuevos espacios. 'Es necesario aumentar la Red de Espacios Protegidos Marinos y en España aún queda mucho por hacer', declara la directora de la Fundación Biodiversidad, Ana Leiva.

En 1992, 157 países firmaron el Convenio sobre Biodiversidad Biológica impulsado por la ONU. El documento propone que al menos el 10% de cada región ecológica del mundo esté adecuadamente protegido en 2010. 'En los ecosistemas terrestres no han surgido demasiados problemas, pero vamos muy retrasados con los marinos', declaró el director de investigación de Oceana, Ricardo Aguilar.

La lentitud de los gobiernos en la propuesta de nuevas zonas para la conservación ha provocado que el objetivo de protección se haya retrasado hasta 2012, fecha límite para que cada miembro del acuerdo envíe sus solicitudes. 'El problema no es siempre la falta de voluntad política, sino el desconocimiento de los ecosistemas', dice Aguilar.

Liderazgo español

La tasa del 10% de las áreas marinas propuesta por la ONU no se reparte equitativamente entre todos los países. 'España tiene mucha más superficie marina que la media y, por ello, debe esforzarse en proteger más espacios', afirmó Aguilar.

Para Oceana, el cañón de Capbreton situado frente a la costa de la Bretaña francesa y el País Vasco es un objetivo prioritario. 'Es el más profundo del mundo, ya que alcanza los 4.000 metros de profundidad', destacó Aguilar. En sus aguas puede encontrarse una 'gran distribución de tiburones, así como una gran cantidad de corales negros', añadió.

Sin embargo, las escasas medidas de protección que se aplican en el territorio marino están provocando un deterioro creciente de la biodiversidad. El informe destaca, por ejemplo, 'la escasez de peces y crustáceos de valor comercial', como la anchoa o el lenguado en estas zonas. Además, las aguas galaico-cántabras han vivido catástrofes medioambientales, como el vertido del Prestige.

'No hemos hecho análisis de contaminantes químicos, pero sabemos que esta zona ha sido muy castigada desde la antigüedad', declaró el científico. Aguilar resaltó la presencia generalizada de 'contaminantes como residuos de sedales, aparejos y redes' y apeló a la 'responsabilidad individual de las personas que acceden al mar'.

A pesar de todo, durante la expedición, que duró unos tres meses, la ONG identificó unas 800 especies marinas distintas así como mas de 20 hábitats diferentes. La organización destacó el hallazgo de una nueva especie de esponja 'champiñón' en fondos rocosos entre los 50 y los 120 metros de profundidad y el del coral negro.

Rías baixas

Para el director de investigación de Oceana, Ricardo Aguilar, las rías de Galicia son “la joya de la corona” respecto a biodiversidad. Tienen una elevada presencia de moluscos y crustáceos.

Cañón de avilés

Esta zona marina de Asturias destaca por su presencia de corales blancos a 200 metros de profundidad. “Esta especie no suele encontrarse hasta los 600 metros”, destaca Aguilar.

Sonabia

En la localidad cántabra de Sonabia, sus praderas de fanerógamas, fondos rocosos y arrecifes de ostras dan lugar a una fauna muy variada con águilas marinas, bogavantes, caballitos de mar y esponjas.