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El mercado español, el más castigado por el miedo

El récord del riesgo país amenaza la próxima emisión de deuda

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A la bolsa española se le está atragantado el mes de junio. Si el mercado español no había tenido suficiente castigo en la última semana, la noticia de que Hungría habría manipulado sus cuentas públicas acabó de rematarlo.

El nuevo varapalo a la integridad de las finanzas europeas golpeó con especial virulencia al mercado español. El Ibex 35 perdió un 3,8% y superó incluso el descenso de la bolsa húngara. Esta caída provocó que el principal índice de la bolsa española perdiera la barrera psicológica de los 9.000 y cerrara en 8.923 puntos, un 5,33% por debajo de nivel con el que inició la semana. El mercado español no estaba tan bajo desde mayo de 2008.

Por valores, hoy las mayores pérdidas fueron para Sacyr Vallermoso, que cayó un 7, 73%, y los dos grandes bancos. BBVA y Santander, que se dejaron un 6,84 % y un 5,78%, respectivamente, seguidos por el resto de valores del sector financiero.

La noticia de los problemas húngaros daña especialmente a las constructoras españolas y a que algunas de ellas han apostado por Europa del Este como mercado alternativo a la crisis del sector en España. Para los bancos, en cambio, llueve sobre mojado. La noticia del día magnificó las dudas que los inversores internacionales tenían sobre la capacidad de España para financiar su deuda, gran parte de la cual está en manos de bancos españoles. Si hasta ahora el miedo era que el BCE no parecía dispuesto a mantener su compras de deuda pública, este se amplifica ante la crisis húngara.

El mejor reflejo de estas dudas se vio en el mercado de renta fija. En la jornada, la prima de riesgo española se disparó más de un 5%. El diferencial a diez años con el alemán pasó de los 195 puntos básicos que marcó el jueves a los 206.

Los seguros de crédito para cubrir un posible impago español también marcaron máximos en 221 puntos. Las consecuencias son potencialmente graves para las finanzas españolas. El próximo jueves, el Tesoro tiene prevista una emisión de bonos a tres años. 'Suspender la emisión sería una señal terrorífica, no es probable que se tome esa decisión. Pero está claro que el precio que tendrá que pagar el Estado va a ser muy alto', explica Estefanía Ponte, analista de Cortal Consor.

Al cierre de hoy, el coste del bono a tres años estaba en 3,11% frente al 2,50% que pagó el Tesoro en la anterior emisión de similares características del pasado 8 de abril. Pero probablemente la rentabilidad del jueves será mucho más alta. Dada la situación que se han desatado en el mercado, no parece que, en los cuatro días hábiles que quedan hasta esa cita con los inversores internacionales, las autoridades europeas vayan a ser capaces de calmar las tensiones.