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Mérida conmemora los cien años del primer golpe de piqueta arqueológico

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Mérida ha conmemorado esta noche los cien años del primer golpe de piqueta arqueológico llevado a cabo en las ruinas del Teatro Romano, una excavación que hicieron posible José Ramón Mélida y Maximiliano Macías en la más absoluta soledad y ante la indiferencia de los emeritenses.

Ellos mismos lo han recordado hoy, en el acto conmemorativo desarrollado en el Teatro Romano, en boca de los actores Carlos Tristancho y José Vicente Moirón, que han releído la correspondencia que mantuvieron en la época.

En las cartas queda constancia de su ilusión, la cicatería de los propietarios de los terrenos donde está el monumento o los desvelos por obtener fondos o la falta de obreros.

Hasta septiembre de 1910, el Teatro Romano estaba oculto en su mayor parte, el terreno donde se asienta se utilizaba para sembrado e incluyo llegó a albergar corridas de toros, como se narra en las dramatizaciones que se ha hecho esta noche y a las que han asistido unas 2.000 personas.

Pero el binomio que formaron Macías, administrador de cuentas del Ayuntamiento de Mérida, y Mélida, director del Museo Nacional de Arqueología, permitió iniciar la recuperación del espacio.

Con las 6.000 pesetas de la primera fase se desenterró la cavea alta y media -Macías compró una cámara de segunda mano para documentar la excavación-, y con las 15.000 de la segunda la cavea baja, el escenario y la orchestra, donde se rescató la gran figura de la Diosa Ceres.

A continuación llegaron los trabajos en el Anfiteatro y el Circo romanos.

Los promotores de esta aventura quijotesca, como la llegaron a denominar por la incomprensión que también sufrió Alonso Quijano, manifestaron años después, en 1933, cuando Margarita Xirgu representó "Medea", en la primera edición del Festival de Teatro Clásico, que el aplauso de los espectadores compensó la soledad e indiferencia que ellos había padecido.

"¡Cuánto ha cambiado desde entonces!", ha subrayado en su discurso el alcalde, Ángel Calle, ya que Mérida se ha acabado convirtiendo en el yacimiento arqueológico urbano más importante de España y cada año recibe la visita de más de 400.000 turistas.

A su juicio, si los dos excavadores levantaran ahora la cabeza se sentirían satisfechos de su iniciativa y de su desarrollo posterior, lo que ha permitido a la ciudad obtener el título de Patrimonio de la Humanidad.

Según Calle, tras los investigadores vienen los turistas, ya que cada yacimiento que se descubre es una invitación a llegar a la ciudad, y por ello, como inversión de futuro, la ciudad concentra buena parte de sus recursos en ampliar su patrimonio arqueológico.

El acto, salpicado de pequeñas representaciones, un vídeo del ayer y el hoy de la Mérida monumental, y de intervenciones de arqueólogos, catedráticos o políticos, ha servido para hacer un repaso a los cambios experimentados por la ciudad, cuyo "hecho diferencial", según el alcalde, es el patrimonio.

Pero sobre todo, la conmemoración ha sido un homenaje a aquellos dos adelantados y a todos los "mélidas y macías" que ha habido después, según ha dicho el director del Instituto de Arqueología de la ciudad, Pedro Mateos.

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, que ha cerrado las intervenciones, ha mostrado su "asombro" por la armonía en la que conviven ciudad y arqueología, a pesar del "peaje" que hay que pagar por los continuos descubrimientos.

El acto ha finalizado con la actuación musical de Black Birds.