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Merkel exige aún austeridad a una eurozona superada por la recesión

La canciller sigue reclamando más recortes para cumplir con los plazos del déficit a rajatabla a pesar de que ya se estima un incumplimiento en gran parte de los países. Emerge el debate sobre aplazar el calendario 

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La primera cumbre de 2012 se parece en poco a la última de 2011. Ha pasado poco más de un mes y medio, pero en el ambiente se masca ya el presentimiento nervioso de las malas noticias. La de 2012 se llama recesión. Se amontona junto a la crisis de la deuda soberana y el futuro de Grecia en la lista de asignaturas pendientes de la eurozona. Si en 2011 hasta la Comisión Europea constataba indicios de la recuperación, en los primeros compases de 2012 el Ejecutivo comunitario no se atreve todavía a dar por buenas las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, que hablan de un retroceso del 0,5%, con una caída del 1,7% en España y del 2,2% en Italia. Las últimas previsiones de la Comisión, publicadas en noviembre, estimaban ya un incumplimiento de los objetivos de déficit para la mayoría de los grandes países. Pero, a pesar de ello, la canciller alemana, Angela Merkel, sigue exigiendo más recortes a sus socios.

La recesión ha despertado a la eurozona, aunque está por ver si la consciencia se traduce en acción. Hay cosas que no cambian. Merkel sigue impulsando su tratado de austeridad, más conocido como 'pacto fiscal', que incluye los topes al déficit inscritos en la Constitución, sanciones automáticas para los países que incumplan o la revisión de las líneas maestras de los presupuestos, antes incluso de que se debatan en los parlamentos nacionales. La cumbre de esta tarde pretende dejar cerrada su redacción, ya muy pulida en las últimas semanas.

La Comisión Europea estimaba un crecimiento del 0,5% para este año

Según las últimas previsiones de la Comisión Europea, en noviembre, la mayoría de países no cumplirá con sus objetivos de déficit este año o el que viene. Se trata de Polonia, Bélgica, Chipre, Lituania, Hungría, con fecha tope este año, y Francia, España, Austria, Holanda, Portugal, Dinamarca, República Checa, Eslovenia o Eslovaquia, que tienen hasta 2013. Desde que se hicieron los pronósticos, algunos países han hecho más recortes. Sin embargo, en las citadas previsiones de la Comisión de noviembre, había un elemento que se ha esfumado: el crecimiento. El estimado para la eurozona este año era del 0,5%. Por esta razón, el tratado de austeridad se está viendo superado por la realidad. Por mucho que se fijen reglas que refuercen el control del déficit, los recortes ya en marcha desde 2009 han abocado a la eurozona al abismo, algo reconocido por políticos y expertos. Merkel y Bruselas se mantienen, por el momento, en el camino marcado por los recortes. Italia y España, en el punto de mira de los mercados, por el momento, también. Pero ya hay grietas.

Tras convertirse en primer ministro italiano, Mario Monti sugirió un cambio en el calendario para cumplir el déficit. Sus demandas se han ido apagando en público a medida que se fueron sucediendo las reuniones con Merkel. Tras acusar al anterior Gobierno de ser un peligro para Europa, Mariano Rajoy se instaló en la Moncloa y sus ministros de Hacienda y Economía comenzaron a sugerir la renegociación de los plazos, hasta entonces sagrados. El jueves, Rajoy aseguró en público no haber pedido tal cosa a Merkel tras su primera reunión con ella como presidente. 'No, no se lo he planteado. Lo único que le he dicho es que España está comprometida a reducir su déficit público, pues es lo que parece más sensato y razonable', aseguró.

El nuevo pronóstico será de recesión y se actualizará a finales de febrero Fuentes comunitarias reconocen ya que el debate está abierto en el seno de la eurozona, aunque públicamente no quiera reconocerse para no hacer pensar a los inversores que las metas de consolidación fiscal son papel mojado. Bruselas presentará sus previsiones económicas actualizadas en la tercera semana de febrero y será ahí donde se ponga negro sobre blanco el crecimiento estimado. Salvo que Merkel imponga lo contrario, los nuevos datos de crecimiento como referencia sentarán las bases para una revisión de los plazos del déficit.

Según las previsiones del FMI, la economía en España se contraerá este año un 1,7% en términos de PIB (la última previsión estimaba un crecimiento del 1,1%), lo que disparará el déficit hasta el 6,8% en 2012, lejos del 4,4% que exige la Unión Europea y cifra difícil de alcanzar desde el 8% con que se cerró 2011.

Si las previsiones se hacen realidad, para cumplir los objetivos el Gobierno tendría que poner en marcha recortes del gasto muy superiores a los anunciados el 30 de diciembre. Francia, inmersa en los preparativos de las elecciones presidenciales que pueden frenar los recortes impopulares, también se quedará lejos de sus metas. Según el FMI, con un exiguo crecimiento del 0,2% del PIB, la economía gala superaría este año su objetivo de déficit. En 2012, cuando tiene que cumplir con el 3% que marca la UE, se quedaría 1,4 puntos por encima de lo exigido. Italia, por su parte, se contraerá un 2,2% (en vez de crecer un 0,3%, según la última previsión) y según el FMI podría situar, gracias a drásticos recortes, su déficit en el 2,8% del PIB este año (el límite al que Italia tiene que llegar es el del 3% el año que viene), pero un nuevo empeoramiento de la economía podría poner en peligro el objetivo.

España necesitará medidas muy duras si se mantiene el objetivo de déficit En Davos (Suiza), Merkel volvió a ignorar los síntomas de unos países acorralados por los mercados, pese a la tregua de las últimas semanas, y la recesión. 'No hay una crisis del euro en sí', sino 'una crisis de la deuda'. 'Tenemos que asegurarnos de que la estabilidad y unas finanzas públicas saneadas están a la orden del día', añadió. 'El endeudamiento es el mayor peligro y el riesgo más grande para la prosperidad de este continente'. La prueba de que Merkel va en serio, y que parece insensible a las previsiones de crecimiento, es su tratado de austeridad que el resto de socios de la eurozona ha hecho suyo, pero que ya intentan sortear con la renegociación de los plazos para cumplir con el déficit.