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Merkel llega con los 'minijobs' bajo el brazo

La canciller alemana pondrá encima de la mesa las condiciones del rescate en su reunión de este jueves con Rajoy

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El rescate total de la economía española es prácticamente un hecho en las filas del Gobierno y del PP. El nerviosismo por saber si éste se producía o no en un plazo corto ha derivado en la inquietud por saber cuáles serán las condiciones de esta ayuda y si obligarán a la negociación de un nuevo Memorándum de requisitos con Bruselas, a mayores del rubricado para que los bancos españoles con problemas sean rescatados con hasta 100.000 millones de euros.

El encuentro entre Mariano Rajoy y Angela Merkel, mañana en La Moncloa, es decisivo en este sentido, puesto que el Gobierno da casi por cerrado que se dé luz verde a la opción del Banco Central Europeo (BCE) de comprar deuda española en los mercados secundarios, aunque siempre con previa petición formal de rescate por parte del Ejecutivo de Rajoy.

A pesar de que, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, la petición de la ayuda se decidirá en las próximas semanas, fuentes del Ejecutivo aseguran que la decisión está tomada y sólo la imposición de condiciones 'inasumibles' para el país, lo frenaría. Sin embargo, no se atreven a precisar cuáles serían los límites entre aceptable y no aceptable.

Las condiciones que, según las mismas fuentes, sí entrarían en el paquete con el que viajará mañana la canciller alemana, serían un 'ajuste' de la reforma laboral y 'flexibilizar' el sistema de pensiones español para darle solvencia, entre otras como el recorte de salarios o de las prestaciones por desempleo. Es decir, que Rajoy se vería obligado a tocar 'lo último' que prometió que tocaría: las pensiones.

La última reforma laboral del Gobierno, en opinión de los alemanes y siempre según las mismas fuentes, todavía puede endurecerse más con un mayor abaratamiento del despido y la introducción de  nuevas 'categorías de contratos' que permitan reducir las brutales cifras de paro en España. Estas categorías serían los llamados minijobs (minitrabajos), la precaria fórmula laboral que funciona en Alemania desde 2003 y que ha permitido a sus ciudadanos sortear las altas cifras de desempleo que ha traído la crisis financiera a la UE.

Los minijobs fueron recomendados por el BCE al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la carta que le envió Jean-Claude Trichet -entonces presidente de la entidad- en agosto de 2011. Concretamente, el banco europeo pedía al Ejecutivo socialista que emprendiese una 'devaluación competitiva' de los salarios y acciones contra el desempleo juvenil, lo que incluía la creación de un nuevo tipo de contratos con sueldos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional.

En Alemania, los minijobs se sitúan en unos 400 euros y un máximo de 15 horas laborales a la semana. Esta fórmula, además, y según dio a conocer el rotativo alemán Süddeutsche Zeitung la semana pasada, es la utilizada por 761.000 jubilados del país (120.000 mayores de 75 años) por necesidad o para mantenerse activos.

Si bien Zapatero rechazó esta fórmula, el presidente de la CEOE, Joan Rosell, aun admitiendo la precariedad de la fórmula, los defendió entonces para capear situaciones de emergencia económica como la actual. Sin embargo y ante el rechazo generalizado a la medida, esta opción no se incluyó en la reforma laboral que el Gobierno sacó adelante en junio con el apoyo de CiU, UPN y Foro Asturias.

Mañana, después de la rueda de prensa de Rajoy y Merkel, que se celebrará tras una reunión-almuerzo con sus equipos a partir de las 13:00 horas en La Moncloa, ambos mandatarios asistirán y clausurarán un foro de empresarios españoles y alemanes. La imagen que se busca con este encuentro -en el que el Gobierno lleva trabajando meses- es la del pleno apoyo de la canciller alemana al presidente español en el duro trance que supone la petición de rescate.

Otras fuentes consultadas van más allá y aseguran que, en realidad, Merkel no tiene más remedio que aceptar el rescate de España propuesto por el BCE, puesto que la caída de nuestro país sería, en cierto modo, un fracaso de ella. Al fin y al cabo, las políticas de austeridad que han condicionado la economía de los países europeos con dificultades llevan el sello alemán y la canciller se enfrenta a unas complejas elecciones en 2013.