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Merkel no se inmuta ante el revés electoral

La canciller alemana resiste las presiones para cambiar de estrategia ante las elecciones generales del 27-S y después del batacazo de la CDU el domingo

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Angela Merkel optó hoy por hacer oídos sordos a las voces de su partido que reclaman una campaña más agresiva para las elecciones federales del 27 de septiembre. 'Está claro que no tenemos que cambiar absolutamente nada en nuestra estrategia', sentenció la canciller alemana al término de una reunión de la cúpula de la Unión Demócrata Cristiana en Berlín para analizar los resultados de los comicios regionales del domingo, que supusieron una dramática sangría de votos para la CDU en Turingia y el Sarre.

La pérdida del 13% de los votos en esos dos länder disparó la alarma en las filas conservadoras. El primer ministro bávaro, Horst Seehofer, reclamó 'pisar a fondo el acelerador' para conseguir echar al Partido Socialdemócrata (SPD) de la gran coalición y cambiarlo por los liberales del Partido Libre Democrático (FDP). El objetivo sigue siendo 'realista', pero 'tenemos que trabajar mucho' para conseguirlo, advirtió.

La canciller no ha reaccionado a los pellizcos de sus rivales en esta precampaña, una de las más grises que se recuerdan. Hoy, Merkel decepcionó a quienes critican la falta de emoción y perfil de la CDU y le reclaman que pase a la ofensiva. 'No voy a ponerme más agresiva, sino intentar convencer a la gente. No tengo la impresión de que los votantes se dejen impresionar especialmente por el volumen alto', señaló.

Un motivo de la debilidad democristiana es la actuación de Merkel como jefa de la gran coalición, a años luz del programa neoliberal que su partido propugnaba en 2005, y que le valió una sonora bofetada en las urnas al situarse contra todo pronóstico ligeramente por encima del SPD.

Merkel satisfizo ayer a quienes llevan semanas pidiéndole que subraye su objetivo de coaligarse con el FDP. 'Tenemos todas las posibilidades de ganar las federales y formar gobierno como gran partido del centro en coalición con los liberales, la mejor opción para el país', proclamó.

Este verano, los rifirrafes verbales entre conservadores y liberales han sido prácticamente la única señal de que Alemania se encuentra en campaña. Muchos conservadores ven problemática la colaboración con sus socios tradicionales del FDP, que apenas han cambiado su personal desde que abandonaran el poder en 1998.

Los analistas coinciden en que Merkel preferiría seguir gobernando con el SPD. Las posiciones del FDP son tan abiertamente neoliberales que podrían dañar la imagen socialdemocratizada a la que Merkel debe buena parte de su popularidad.