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Merkel se opone al aumento del fondo para los rescates

Zapatero analiza con Van Rompuy y Juncker la situación en los mercados. Bruselas cree que las últimas medidas del Gobierno calmarán la presión sobre la deuda española

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La canciller alemana, Angela Merkel, frustró ayer la petición del FMI de ampliar el capital del fondo de apoyo al euro, concebido como un parachoques contra los ataques de la especulación o el colapso económico de uno de los socios de la moneda única. En un nuevo tira y afloja entre la canciller casi en solitario y el resto de los países del Eurogrupo, Alemania también descartó la emisión de eurobonos de deuda para apuntalar el fondo a partir de 2013, cuyas características permanentes se negocian desde hace semanas.

“No veo la necesidad de aumentar el fondo”, zanjó ayer la canciller, anticipándose a la petición que Dominique Strauss-Kahn hizo a los ministros de Finanzas del euro, reunidos ayer en Bruselas. Merkel, primero reticente al rescate de Grecia y después a la creación del actual sistema de apoyo, recordó que sólo se ha usado “un porcentaje muy pequeño” en ayudas a Irlanda. De los 440.000 millones de euros que avalan los socios del euro, Irlanda sólo recibirá 17.700, mientras que el resto provendrá de una partida de los presupuestos de la UE, el FMI y las contribuciones de Reino Unido, Suecia y Dinamarca. Al término del Eurogrupo, su presidente, Jean Claude Juncker, aseguró que “no es necesario” un refuerzo del fondo, análisis con el que estuvo de acuerdo el comisario de Economía, Olli Rehn.

Ambos justificaron el diagnóstico en el drástico recorte del déficit que tanto España como Portugal, los países más acosados en los mercados, están llevando a cabo. Juncker aseguró que los ministros del euro se mostraron “muy impresionados” por las últimas medidas del Gobierno español. Para Rehn, apuntan a “todos los frentes, el fiscal, el estructural y el financiero” y demuestran la “determinación del Gobierno para cumplir con el objetivo de déficit del 6%” en 2011. Bruselas valora la “transparencia” impuesta al sector financiero y la privatización de Aena y Loterías del Estado, pero especialmente el “adelanto del calendario de reformas del mercado de trabajo y las pensiones”. Al ser preguntado por si las nuevas medidas calmarán a los mercados, Juncker respondió tajante con un monosílabo: “sí”.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, preparó la reunión durante el fin de semana con varias videoconferencias, según reveló en una conversación informal con periodistas durante los actos del aniversario de la Constitución. Fuentes del Gobierno indicaron posteriormente a Público que Zapatero conversó con los presidentes de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, y del del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, informa Juanma Romero. Durante el encuentro, al que siguieron otros contactos bilaterales de alto nivel, los tres mandatarios analizaron la situación de los mercados y la respuesta del BCE, que el jueves pasado decidió no retirar las medidas de liquidez sin límite y seguir comprando deuda pública.

Zapatero definió como “muy inteligente” la actitud del presidente del BCE, Jean Claude Trichet, al intensificar la compra de deuda pública de los estados más acosados. Para él, el BCE demostró estar “atento” a las necesidades de los países del euro, una actitud que no abunda en los círculos comunitarios durante las últimas semanas.

La de ampliar el fondo no es la única idea que ayer descartó Merkel. La canciller devolvió al cajón la propuesta de creación de eurobonos de deuda, a la que Juncker volvió a dar alas. Alemania, que tiene la deuda pública más segura de todo el continente, cree “firmemente” que el Tratado de Lisboa “no permite eurobonos, es decir, tipos de interés uniformes para los países europeos”, según la canciller. Juncker aseguró que el punto apenas había sido tratado, pero reivindicó que la idea “no es tan estúpida como suena”, aludiendo a una propuesta similar de Bruselas para alimentar el fondo de apoyo al euro. La Comisión y la vicepresidenta económica, Elena Salgado, se mostraron a favor de su creación, pero admitieron que si requiere cambiar el Tratado de Lisboa y cuenta con la oposición alemana, la idea no tiene visos de prosperar.

Salgado explicó ayer las nuevas medidas de austeridad al resto de ministros del Eurogrupo, entre los que circuló una clasificación de ministros de Finanzas que cada año elabora el Financial Times, periódico de cabecera en Bruselas. Según el ranking, Salgado ocupa el penúltimo lugar, sólo en mejor situación que su colega irlandés, Biran Lenihan. Salgado cede una posición respecto al año pasado, mientras que

Wolfgang Schäuble, su homólogo alemán, corona la lista.