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Merkel toma la delantera en la imposición de la tasa bancaria

Alemania aprobará mañana la creación de un fondo para sufragar crisis futuras

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Hace ya meses, en plena crisis financiera, que la idea estaba sobre la mesa, defendida por países como Francia o Reino Unido. Sin embargo, ha tenido que ser ella, una vez más, la líder de la locomotora económica europea, la que ha decidido adelantarse a sus homólogos internacionales y apostar por la creación de un impuesto sobre la banca, como anunció ayer Reuters y confirmó a Público Thomas Schüler, portavoz de la Asociación federal de Bancos Alemanes.

'Se trata de formar un fondo del que obtener dinero para destinar a los bancos en los momentos de crisis', define a grandes rasgos Schüler. Aunque el resto de detalles se concretarán mañana en Consejo de Ministros, la tasa que entrará en vigor a partir del próximo año gravará básicamente los activos bancarios de las entidades, con el fin de recaudar alrededor de mil millones de euros anuales, que sirvan para sufragar futuras crisis, como la que desencadenaron las hipotecas basura o la caída de Lehman Brothers. Una suerte de fondo de garantía de depósito español.

Los bancos tendrán que pagar entre el 5% y el 15% de sus beneficios cada año

Según enuncia el borrador del proyecto de ley, al que ha tenido acceso este periódico, se tratará de un fondo especial de reestructuración en propiedad del Estado, que será administrado por la Institución federal de Estabilización del Mercado Financiero (FMSA). Todas las entidades de crédito con sede fiscal en Alemania tendrán la obligación de pagar el impuesto (salvo que estén en pérdidas). La tasa, que se calculará según una fórmula establecida, oscilará entre un mínimo del 5% de los beneficios y un máximo del 15%. El borrador apunta además otras medidas: por ejemplo, se alargará el plazo de prescripción de la responsabilidad de los órganos que operan en bolsa, de cinco a diez años.

Merkel ya puso el proyecto sobre la mesa cuando prohibió las ventas a corto en bolsa, el pasado mayo, causando el enfado de muchos colegas europeos. Y volvió a hacerlo en la reunión del G-20 del pasado mes de junio en Canadá. Pero no ha sido hasta ahora, en medio de la polémica que le llueve a raíz de su impuesto por la combustión de elementos para las centrales de energía atómica, cuando ha decidido aprobar la tasa, con o sin el apoyo internacional.

Se prevé captar en torno a 1.000 millones al año con este impuesto

Antes que Merkel, BarackObama dio un paso adelante con la aplicación de la tasa. El pasado enero creó un impuesto destinado a los bancos estadounidenses de un tamaño superior a los 50.000 millones de dólares, pero la iniciativa sigue estancado en los meandros legislativos del Congreso y ni siquiera se incluyó en la reforma financiera aprobada el pasado julio.

La Casa Blanca esperaba recaudar unos 90.000 millones de dólares en diez años para recuperar los fondos que aportó para salvar a los bancos, informa Isabel Piquer.